The Boss: GABY AGÚNDEZ, la belleza de reconocerse más allá del podio
Gaby Agúndez, la belleza de reconocerse más allá del podio
Gaby Agúndez, la belleza de reconocerse más allá del podio
La clavadista mexicana abre un nuevo capítulo junto a Chanel, donde la fuerza, la feminidad y la identidad personal dejan de ser opuestos para convertirse en una misma narrativa.
Durante años, la historia de Gaby Agúndez ha estado definida por la disciplina, la precisión y el alto rendimiento. Sin embargo, hoy su narrativa se expande. Su alianza con Chanel, como parte de la CC League, una iniciativa global que reúne a siete atletas de élite para expandir la conversación sobre la belleza desde la experiencia femenina en el deporte, no solo marca un nuevo capítulo en su carrera, sino también en su forma de entenderse a sí misma: más allá del deporte, más allá del resultado.
En esta conversación, la atleta mexicana reflexiona sobre identidad, autenticidad y el proceso de reconocerse como mujer en un entorno que durante mucho tiempo le exigió ser únicamente fuerza.
L’BEAUTÉ Durante años tu identidad estuvo ligada al rendimiento. ¿Qué ha significado para ti descubrirte más allá de eso junto a Chanel?
GABY AGÚNDEZ Justamente eso, el descubrimiento. Ha marcado una gran diferencia en la persona y en la mujer que soy. Durante muchos años enfoqué toda mi energía en Gaby clavadista, dentro y fuera de la alberca. Con el tiempo, y especialmente a partir de este programa, entendí que también existe una Gaby mujer, una Gaby persona que disfruta sentirse bien, verse bien y reflejar lo orgullosa que está de sí misma. Poder integrar ambas partes ha sido un aprendizaje muy importante, y hoy me siento feliz de llevarlas de la mano.
¿Recuerdas un momento en el que dejaste de verte solo como atleta para empezar a verte desde otro ángulo?
Sí, desde el primer acercamiento de Chanel. Recuerdo una entrevista en la que me preguntaron quién era yo, no como deportista, sino como persona. Esa pregunta me llevó a analizarme de una forma distinta. Ahí comenzó un cambio en mi mentalidad. Se abrió una visión completamente nueva y, desde entonces, he ido descubriendo una versión más completa de mí.
Eres la única representante latinoamericana en la CC League. ¿Qué significa para ti ocupar ese lugar?
Más que una presión, lo vivo como una oportunidad. Me siento muy valorada y agradecida. Para mí, la responsabilidad está en transmitir que las mujeres estamos listas para brillar en cualquier ámbito. Podemos trabajar por nuestros sueños, prepararnos y, al mismo tiempo, disfrutar el proceso de sentirnos bien con nosotras mismas. Hoy entiendo que no es una cosa o la otra, sino todo al mismo tiempo.
¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones entiendan a partir de tu historia?
Que el trabajo, la disciplina y la constancia son la base para lograr cualquier objetivo. Pero también que se vale soñar en grande. Que incluso los sueños que parecen imposibles pueden alcanzarse si realmente trabajas por ellos.
En un entorno donde muchas veces se separa la fuerza de la feminidad, tú las integras. ¿Cómo construyes esa visión?
Siéndome fiel. Para mí, el esfuerzo y la disciplina me hacen sentir poderosa. Cumplir un reto, lograr un buen clavado o alcanzar una meta personal me llena de orgullo. Y ese orgullo se traduce en seguridad, en una sonrisa, en sentirme bien conmigo misma. Ahí es donde todo se conecta: en reconocer lo que eres capaz de hacer y permitirte disfrutarlo.
Hay un instante muy preciso en tu deporte: el momento en que saltas y estás en el aire. ¿Qué pasa por tu mente en ese segundo?
Es muy curioso porque todo sucede en apenas dos segundos. Antes del salto estoy completamente enfocada, pero una vez en el aire, mi mente entra en un estado muy específico. Voy contando las vueltas o ajustando detalles del clavado: si necesito cerrar más rápido o confiar en la ejecución. Son pensamientos muy rápidos, pero muy claros. Es un momento de enfoque absoluto.
La CC League también es un espacio de diálogo entre mujeres. ¿Qué has aprendido de las otras atletas?
Me ha dejado muy claro el poder que tenemos como mujeres. Todas venimos de historias distintas, pero compartimos algo: hemos enfrentado dificultades y, aun así, seguimos trabajando por nuestros sueños. Escuchar sus historias no solo me inspira, también me confirma que el mensaje que estamos transmitiendo es real.
Si este momento de tu vida fuera un reflejo en el agua, ¿qué verías?
Varía a una mujer de la que me siento orgullosa. Incluso pensaría: quiero ser como ella. No desde el ego, sino desde la admiración hacia mi propio proceso. Reconocer eso también es parte del crecimiento.
En el universo de Gaby Agúndez, el salto más importante ya no ocurre únicamente desde la plataforma, sino en un espacio mucho más íntimo: el de reconocerse a sí misma.
Hoy, su historia ya no se mide solo en medallas o ejecuciones perfectas, sino en la capacidad de habitar su propia identidad con la misma precisión con la que corta el aire antes de entrar al agua. Porque, al final, la verdadera evolución no está en el rendimiento, sino en la forma en la que una mujer decide mirarse y sostenerse frente a su propio reflejo.




