The Boss: Color, arte y conciencia, la visión de MARINA TESTINO
Color, arte y conciencia, la visión de Marina Testino
Color, arte y conciencia, la visión de Marina Testino
Marina Testino es una mujer que debes tener en el radar. Desde el activismo sustentable, la modelo y especialista en fashion marketing se ha convertido en una voz influyente que busca transformar la conversación sobre consumo, moda y conciencia a través del arte.
De visita en México, Marina nos compartió en exclusiva su trayectoria, su pasión por el arte y la sostenibilidad, y especialmente su proyecto ReFrame, una exposición realizada junto al reconocido fotógrafo Enrique Badulescu que se presenta en Leica Masaryk. Una muestra que invita a replantear la forma en la que entendemos la industria de la moda y que podrá visitarse hasta el 15 de marzo.

L’BEAUTÉ ¿Cómo nace esta colaboración con Enrique Badulescu y el proyecto ReFrame?
MARINA TESTINO Esta colaboración comenzó cuando vi una imagen satelital del desierto de Atacama en la que se podían distinguir montañas de ropa. El desierto es inmenso, hermoso, impresionante, y desde esas fotos satelitales se alcanzan a ver estos vertederos textiles ilegales.
Cuando empecé a investigar más, porque no hay mucha información al respecto, me di cuenta de que no es lo mismo que sucede en Ghana, donde llega ropa usada que termina diluyendo marcas. Aquí estamos hablando de desecho masivo. Me impactó que la gente no supiera lo que estaba ocurriendo.
Quise ir al Atacama a fotografiar ahí. Llamé a Enrique porque todo mi trabajo está muy ligado al color y a la idea de educar y generar conciencia a través del arte y la imagen. Necesitaba a un fotógrafo que entendiera cómo elevar la conversación sobre moda sostenible desde la fotografía de moda.
Le encantó la idea, así que, intentamos hacerlo en Atacama, pero era complicado, caro, casi imposible, así que terminamos recreando la escena en Nueva York. La imagen que queríamos construir era una montaña de ropa, yo desnuda encima, como representación del problema del consumismo actual. Consumimos porque alguien nos dice que debemos consumir, en lugar de preguntarnos: ¿lo voy a usar?, ¿de qué material está hecho?, ¿quién lo hizo?, ¿cómo lo hicieron?, ¿cuánto costó producirlo?
A partir de esa imagen decidimos construir toda una narrativa visual sobre los principales problemas de la industria: la contaminación plástica, los empaques, el sobreconsumo, la sobreproducción y las telas derivadas del petróleo. La idea es que cada imagen te hable de un problema distinto.
No estamos regañando ni diciendo “esto está mal”. Miras la foto y tú mismo te das cuenta: sí, la contaminación plástica es un problema; sí, los empaques son un problema.
Esa era la intención: crear conciencia y educar a través del arte, sin decirte qué pensar, sino permitiendo que lo descubras por ti mismo. El nombre ReFrame tiene dos significados: por un lado, replantear la estructura de la industria de la moda, su cadena de suministro, la transparencia de materiales y la mano de obra; y por otro, replantear la forma en la que hablamos de moda sostenible.
Porque hoy las conversaciones sobre sostenibilidad suceden entre las mismas personas, en los mismos espacios, y no son creativas ni atractivas. La idea es elevar la conciencia a través del arte y elevar la sostenibilidad a un lenguaje más artístico, más interesante.
¿Cómo empezaste en el mundo de la sostenibilidad?
Empecé en el mundo de la sostenibilidad hace casi una década. Mi familia siempre ha estado muy ligada al arte y la moda, y yo siempre supe que lo mío era lo creativo.
Durante la preparatoria y la universidad hice prácticas en Vogue Francia, Purple PR, Art Partner, Orchard Mile, y en cada lugar veía el desperdicio de la industria desde distintos ángulos. Luego empecé a modelar porque quería crear una marca de ropa para financiarla, y ahí tuve una visión 360° de toda la industria y del desperdicio que genera.
Estudié fashion marketing y entendí que mi fuerte no era producir, sino comunicar. Veía marcas sostenibles que no lograban hablarle al mundo de la moda porque su estética no conectaba. Entonces decidí usar mi voz y mi creatividad para educar de forma positiva y atractiva.
¿Qué es One Dress to Impress?
Fue una campaña donde usé el mismo traje rojo todos los días durante dos meses. Nació porque repetí el outfit en un evento y varias personas me dijeron que estaba mal. Eso me hizo cuestionar todo.
Decidí convertirlo en un statement contra el tabú de repetir ropa, contra el fast fashion y contra la presión de siempre estrenar. Se volvió viral, tuvo mucha prensa y fue el momento que definió mi carrera.
¿Qué es Sustainable Fridays?
Nació durante COVID como una plataforma para dar visibilidad a marcas sostenibles que ya venían sufriendo. La idea era mostrar alternativas sostenibles desde el color, lo sexy y lo divertido. Que no pareciera “sustentable”, sino simplemente atractivo.
Tu trabajo siempre tiene mucho color, ¿por qué?
Porque el color no está asociado a la sostenibilidad. Cuando piensas en sustentable, piensas en algo aburrido. Yo busco romper con eso.
Hice una campaña llamada Yellow Like a Lemon, donde vestí completamente de amarillo durante dos meses usando piezas rentadas, prestadas, de segunda mano y marcas sostenibles. El problema que quería atacar era la idea de que la moda sostenible no tiene opciones.
También hice We See Through, una campaña sobre microplásticos donde aparecía cubierta de plástico para visibilizar el problema desde un ángulo creativo.
¿Cómo eliges con qué marcas colaborar?
Tengo cinco pilares: materiales, mano de obra, lugar de producción, empaques y huella de carbono. Una marca debe cumplir al menos dos o tres. Siempre investigo y me apoyo en ONGs que tienen información verificada.
¿Qué opinas del tema de sostenibilidad en la industria de la belleza?
Creo que todavía falta mucho por hacer, aunque entiendo que en belleza hay regulaciones sanitarias más complejas. Pero también creo que hoy usamos demasiados productos. Menos es más.
Me gusta Credo Beauty porque ya filtran las marcas bajo estándares muy estrictos de clean beauty. Y también cuestiono el exceso de maquillaje y productos que usamos hoy.
Hablas mucho de prestar ropa y no poseer tanto, ¿por qué?
Me encanta la idea de tener menos y compartir más. Viajo mucho y, por ejemplo, cuando vine a México le pedí a una amiga que me prestara ropa para un mes. Esa mentalidad de intercambio me parece mucho más lógica que comprar constantemente.
También hago eso con amigas que tienen bodas: les digo que vayan a mi clóset en lugar de comprar un vestido nuevo.
¿Qué es EarthPartner y cuál es tu rol ahí?
EarthPartner es la división sostenible de ArtPartner, la agencia creativa. No es exactamente mi proyecto, pero yo ayudo a conectar a la agencia con ONGs y proyectos de impacto positivo, utilizando esa red de contactos del mundo creativo para causas sostenibles.
¿Qué hábitos simples recomendarías para consumir de forma más consciente?
Siempre hazte estas preguntas:
¿Lo voy a usar al menos 30 veces?
¿Ya tengo algo similar?
¿De qué material está hecho?
Si es muy barato, ¿cuánto le pagaron a la persona que lo hizo?
Eso cambia completamente tu forma de consumir.
¿Qué ha sido lo más fuerte que te has encontrado en todo este proceso dentro de la industria?
Creo que el momento más fuerte fue el que detonó One Dress to Impress. Fui a un evento y me pidieron que eligiera un look. Escogí un traje rojo. Dos semanas después, la misma marca tuvo otro evento y me volvieron a decir que eligiera algo. Yo respondí: “No, ya tengo mi traje rojo, voy a usar ese”.
Cuando llegué al evento, tres personas se acercaron a decirme que estaba mal repetir outfit. Yo tenía 22 o 23 años y pensé: “Estoy haciendo todo mal, no pertenezco a esta industria”.
Tres días después, lo pensé mejor y decidí convertir ese momento en una especie de declaración. Si me gusta este traje rojo, lo voy a usar. Lo voy a usar durante dos meses, lo voy a stylear diferente y voy a ir a todos lados con él.
Ese fue un momento de revelación que, sin saberlo, terminó definiendo mi carrera. Me hizo darme cuenta de que algo estaba muy mal en la industria y decidí convertirlo en mi propósito.
¿Cómo imaginas tu rol hacia el futuro?
Quiero seguir uniendo ONGs, marcas, arte y creatividad para generar conciencia sin imponer, sino haciendo que la gente reflexione a través de experiencias visuales y artísticas.
Educar desde la creatividad.



