The Boss: FERNANDA PIÑA, cambiando el juego
Fer Piña: cambiando el juego
Fer Piña: cambiando el juego
Mientras el futbol femenino apenas encontraba el espacio para existir, Fer Piña ya imaginaba un escenario distinto. Tras representar a México, competir en Estados Unidos y formar parte del Club América, descubrió que su mayor legado no dependería únicamente de lo que pase dentro de la cancha. Hoy, desde Solosé, busca transformar no sólo quién juega, sino cómo se construye la cultura alrededor del deporte, convirtiendo el futbol en un punto de encuentro entre creatividad, identidad y comunidad.
L´BEAUTÉ Creciste en una época en la que para muchas niñas el fútbol ni siquiera parecía una posibilidad. Cuando piensas en esa Fer de ocho o nueve años, ¿qué conversación te gustaría tener con ella hoy?
FERNANDA PIÑA Le diría que siga jugando. Que no deje que nadie le haga sentir que no pertenece a una cancha. Crecí en una época en la que muchas veces tenías que justificar por qué jugabas fútbol siendo mujer, y creo que a esa Fer chiquita le diría que confíe en su intuición, que todo aquello que la hace diferente también será su mayor fortaleza. Y, sobre todo, le diría que el futbol la llevará a lugares y personas que hoy ni siquiera puede imaginar.
Antes de que existieran tantas conversaciones sobre futbol femenino, tú ya estabas ahí: entrenando, compitiendo y abriéndote espacio. ¿Qué fue lo más difícil de crecer queriendo dedicarte a un deporte que todavía no estaba pensado para las mujeres?
Lo más difícil era la sensación constante de tener que demostrar que merecías estar ahí. Muchas veces no existían las estructuras, los espacios o las referencias que hoy sí tienen las nuevas generaciones. Pero también creo que esa experiencia nos hizo muy resilientes y nos enseñó a construir comunidad entre nosotras. Casita Solosé hoy representa todo esto que, a mi parecer, carecía en la industria del fútbol e invito a todes a aceptarse y “Solo Ser”.
Jugaste en la Selección Nacional, en Estados Unidos, en el Club América… Sin embargo, hoy pareciera que tu proyecto más importante sucede fuera de una cancha profesional. ¿En qué momento entendiste que tu verdadero impacto no dependía únicamente de competir?
Creo que fue un proceso. El futbol siempre ha sido el centro de mi vida, pero con el tiempo entendí que mi relación con el juego iba mucho más allá de competir. Me di cuenta de que el futbol podía ser una herramienta para construir comunidad, generar conversaciones y crear espacios donde más personas se sintieran vistas y representadas. Ahí entendí que mi impacto no estaba únicamente en lo que hacía dentro de la cancha, sino también en las historias, los encuentros y las comunidades que podía ayudar a construir.
México tiene una relación profundamente emocional con el futbol: se sufre, se celebra y se vive casi como una identidad. ¿Qué crees que dice este deporte sobre quiénes somos como país?
Creo que habla de nuestra capacidad de crear comunidad. En México el futbol es mucho más que un deporte; es un lenguaje compartido. Está presente en las calles, en las familias, en las conversaciones cotidianas. Habla de nuestra pasión, pero también de nuestra creatividad, de cómo hacemos nuestros los espacios y de cómo encontramos maneras de reunirnos alrededor de algo que nos importa.
Más allá de los estadios y los partidos, ¿qué oportunidad cultural crees que tiene México frente al mundo con este Mundial?
Tenemos la oportunidad de mostrar que el futbol en México es una experiencia cultural profundamente rica y diversa. No se vive únicamente en los estadios, sino también en la calle, en el ángel, en la comida, en la música, en el diseño y en la manera en la que las personas se encuentran.
Durante mucho tiempo, el futbol fue narrado casi exclusivamente desde una mirada masculina. ¿Qué crees que cambia cuando más mujeres toman la cancha, la conversación y la cultura que rodea al deporte?
Sin duda. Cuando más mujeres participan, el futbol se vuelve un espacio más amplio, más complejo y más representativo de la sociedad. No se trata solamente de sumar voces, sino de transformar la cultura que rodea al deporte.
Has hablado de crear espacios donde la gente pueda sentirse parte. En el futbol, ¿qué significa realmente la inclusión: abrir la puerta o cambiar por completo la forma en la que se construyó el juego?
Para mí, la inclusión no es solamente abrir la puerta e invitar a más personas a entrar en estructuras que históricamente han excluido; implica cuestionar cómo fueron construidos esos espacios y preguntarnos qué necesitamos cambiar para que realmente todas las personas puedan sentirse seguras, representadas y bienvenidas.
Las niñas que hoy sueñan con jugar tienen más referentes que antes, pero todavía enfrentan muchas barreras. ¿Qué conversación crees que sigue pendiente sobre género, oportunidad y pertenencia dentro del futbol?
El talento está en todas partes, pero las oportunidades no. Sigue siendo necesario discutir quién tiene acceso a espacios, a entrenadores, a infraestructura y a recursos. También debemos seguir cuestionando las narrativas sobre quién pertenece al futbol y quién no. El objetivo no debería ser únicamente que más niñas jueguen, sino que puedan permanecer y desarrollarse dentro del deporte en condiciones dignas.
SOLOSÉ parece nacer desde el fútbol, pero también desde una forma distinta de entender comunidad, creatividad y libertad. ¿Hacia dónde te gustaría llevar este proyecto en los próximos años?
Me gustaría que SOLOSÉ siguiera creciendo como una plataforma cultural y comunitaria. La apertura de Casita Solosé se dio muy rápido pero en realidad es un sueño que llevo construyendo por más de 6 años.
Sueño con que existan más espacios físicos, más colaboraciones y más iniciativas que utilicen el futbol como una herramienta para crear encuentros y comunidad. También me interesa seguir conectando el fútbol con otras disciplinas como el arte, la música, el diseño y la fotografía.
Cuando piensas en el futuro de Fer Piña, ¿te imaginas más cerca de la cancha, de la cámara, de la comunidad o de una mezcla de todo eso?
Definitivamente me imagino en una mezcla de todo eso. Hoy mi energía está en la apertura de Casita Solosé pero pero hoy entiendo que la cancha puede existir de muchas formas distintas, a veces está en un partido, como jugadora, como espectadora, detrás de una cámara, organizando una cascarita o creando un espacio donde las personas puedan encontrarse.






