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The Boss: MARÍA VIOLANTE, cómo convertir la pasión en propósito

The Boss: MARÍA VIOLANTE, cómo convertir la pasión en propósito

María Violante, como convertir la pasión en propósito

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María Violante, cómo convertir la pasión en propósito

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Parteras, helechos, laboratorios y 14 años de convicción. La fundadora de Remedios del Bosque nos habla de la riqueza de la herbolaria mexicana y de por qué la piel no necesita corrección, sino equilibrio.

Hay un momento en la conversación con María Violante en el que te das cuenta de que no estás hablando únicamente de una marca de skincare, sino de una historia de transformación personal. Dejó las artes escénicas, se fue a vivir a la Sierra Sur de Oaxaca, aprendió de parteras y comunidades indígenas, y construyó desde ahí un proyecto que hoy combina sabiduría ancestral con rigor científico. Remedios del Bosque es el resultado de ese camino: 14 años de trabajo honesto, ingredientes extraordinarios y una filosofía que lo cambia todo.

fotógrafias CORTESÍA

protagonista MARÍA VIOLANTE

entrevista TAMARA LAU CORONA

 

L’BEAUTÉ Remedios del Bosque nace desde la herbolaria y la conexión con la tierra. ¿Cómo empezó tu interés por transformar ese conocimiento en una marca de skincare?

MARÍA VIOLANTE Empecé estudiando producción de artes escénicas, completamente alejada del mundo de las plantas. Un encuentro con las parteras cambió mi vida por completo. Descubrí la herbolaria y entendí que quería aprender a sanar desde un lugar más consciente. Estudié en la Universidad de Chapingo, me fui a vivir a la Sierra Sur de Oaxaca, tuve a mis hijos ahí y empecé a trabajar con comunidades sembrando plantas y desarrollando productos. Después estudié formulación de skincare en una escuela británica y ahí comenzó realmente Remedios del Bosque. Siempre tuve claro que quería crear productos honestos, biodegradables y con materias primas de la más alta calidad, aunque eso significaba ir en contra de muchas prácticas de la industria. Hoy, después de 14 años, seguimos creciendo con esa misma idea: skincare desde la naturaleza, la ciencia y el respeto por la piel y el planeta.

En México muchas veces existen productos increíbles, pero la imagen no siempre comunica ese nivel de excelencia. ¿Cómo fue para ti construir una identidad visual que lograra transmitir todo lo que realmente representa Remedios del Bosque?

Fue muy orgánico. Siempre vi a Remedios del Bosque como un organismo vivo que evoluciona. Era importante que la marca no se quedara en un nicho rústico o asociado únicamente a lo artesanal, sino que pudiera conectar con más personas sin perder su esencia. Pasamos de una estética muy oaxaqueña y artesanal a una identidad más limpia, minimalista y sofisticada, pero siempre honrando nuestras raíces. Quería mostrar otro lado de Oaxaca: ancestral y conectado con la tierra, pero también elegante y contemporáneo. Hoy quiero que cuando alguien vea la marca, entienda de inmediato que detrás hay calidad, regeneración, cuidado de la tierra y respeto por las comunidades y los procesos naturales.

Dices que “la piel no necesita corrección, necesita equilibrio”. ¿Qué significa eso para ti hoy en día?

Como sociedad hemos perdido el entendimiento de la función de nuestra piel: protegernos de todo lo externo. Si le damos lo que realmente necesita en nutrientes y alimentación, estamos promoviendo su salud. Cuando tienes una piel sana, no quieres ni usar maquillaje. Eso es belleza pura. En Remedios del Bosque buscamos que no tengas que corregir nada: si alimentas tu piel de forma correcta, va a tener brillo, elasticidad y tono. Y además te vas a sentir bien sabiendo que estás usando productos que le hacen bien a la tierra. Es una cadena de salud: te sientes bien, te ves bien, le haces bien al planeta.

Después de tantos años trabajando con plantas medicinales, ¿hay algún ingrediente mexicano que te gustaría que tuviera más reconocimiento?

La calaguala. Es un helecho presente en la selva y lo que utilizamos es un compuesto extraído de su raíz que es simplemente extraordinario: aporta vitaminas y nutrientes a la piel, es fotoprotector y además promueve la producción de colágeno. Es como si combinaras vitamina E, ácido hialurónico y protector solar en una sola planta. Y nadie la conoce. Nos costó mucho trabajo llegar a ella y lograr extraerla correctamente, pero hoy vemos su función y queremos incluirla en más productos. Es una materia prima increíble, y es mexicana.

Muchas marcas hablan de ingredientes naturales. ¿Qué hace diferente a una cosmética realmente botánica?

Que hay toda una parte científica seria detrás que mucha gente no ve. Somos el tercer país con más biodiversidad en plantas medicinales del mundo y la herbolaria mexicana está catalogada entre las tres primeras medicinas ancestrales, pero cada vez se pierde más. Trabajamos con la UDLA, con investigadores, con maestros de la UNAM, somos parte de un consejo de investigación en Mérida. Hacemos análisis cromatográficos, de gases, hipoalergénicos. Entendemos la composición molecular de cada ingrediente, cómo extraerlo y cómo permitir que penetre y permanezca en la piel. Cuando digo que un producto es mexicano, no significa que lo hicimos en la cocina. Significa que hay ciencia, trazabilidad y respeto detrás.

Vivimos en una época donde todos buscan resultados inmediatos. ¿Crees que necesitamos aprender a tener más paciencia con nuestra piel?

Absolutamente. Queremos todo rápido y eso nos impide conectar con los ciclos naturales. La cosmética convencional trabaja con síntomas, no con la raíz del problema. Una silicona tapa la deshidratación, pero no la resuelve. A largo plazo, incluso la agrava. Los compuestos naturales van mucho más profundo. La calaguala no solo hidrata: nutre, protege y promueve colágeno. La bardana nutre la glándula que produce colágeno. Son compuestos completisimos que actúan de forma global, como una planta medicinal que entra a tu cuerpo y no solo va donde la mandas, sino donde se necesita. Los compuestos naturales son complejos, inteligentes y completos.