El secreto para una piel joven: Ácido Hialurónico

Por The Wink 

No dejes que este nombre te confunda. El ácido hialurónico no es el tipo de sustancia que quizás estés imaginando. A diferencia del ácido salicílico, glicólico o los ácidos lácteos, el hialurónico no remueve las células muertas de tu piel. Todo lo contrario, este añade algo absolutamente vital para una salud óptima en la piel: el agua.

El imán de agua más potente de la naturaleza

¿Este ingrediente tiene súper poderes? Puede retener hasta 1,000 veces su propio peso en agua. (Para darte una idea, esto es más o menos como si tú sostuvieras una ballena, ¡qué locura…! ¿No crees?). El ácido hialurónico está presente de forma natural en todo tu cuerpo y tiene la consistencia de un gel viscoso. Piensa en él como en el aceite del motor de un automóvil. Entonces, ¿específicamente qué hace en tu piel? Es un humectante supremo, no solo transporta el líquido vital, sino también lo retiene y previene la pérdida de la humedad. Esto provee beneficios tanto a corto como a largo plazo, para que tu piel pueda mantenerse rellena, hidratada, radiante y con una apariencia suave.

 

Impermeabilizar las goteras del techo

El ácido hialurónico también atiende un aspecto clave para un excelente funcionamiento de la piel. Fortalece la barrera de humedad, la cual es la capa externa que actúa en la primera línea de defensa contra los agresores ambientales. Podríamos equiparar la barrera de humedad como si fuera el techo de tu casa. Cuando está intacto, tu piel se muestra y se siente lisa, suave y sana. Si la barrera de humedad está dañada, la piel se ve seca y áspera. (Piensa en las células secas de la piel descamándose como un tejado del techo de la casa quebrajándose). Entre más dañada está, más difícil será revocar cuestiones como la deshidratación, las líneas de expresión, la hiperpigmentación o los brotes. El ácido hialurónico rellena los espacios vacíos entre los soportes esenciales de la estructura, y mantiene la barrera de humedad fuerte y sana.

 

¿Quién necesita ácido hialurónico?

¡Todos! La barrera de humedad puede estar diariamente en riesgo por factores ambientales como calefacciones, exposición solar, deshidratación, contaminación y suciedad. Además, tu cuerpo pierde naturalmente alrededor de una taza y media de agua al día, lo cual puede afectar tus niveles de hidratación, especialmente si eres parte del 75% de americanos que están crónicamente deshidratados. El ácido hialurónico no es sólo para la piel seca, ni solo para estaciones como el invierno. Al utilizarlo, todos los tipos de piel se ven más joviales, lisos y radiantes, además de contar con una barrera de humedad óptima. También es importante recordar que tu habilidad para retener agua y producir ácido hialurónico de forma natural disminuye con el paso de los años, lo cual puede exacerbar el aumento de deshidratación, líneas finas, arrugas y flacidez. (Los bebés tienen una piel tan suave y regordeta porque cuentan con toneladas de ácido hialurónico en sus lindos y pellizcables cuerpos).

 

Resultado final: asegúrate de que el ácido hialurónico sea parte del régimen de tu piel

En muchos hidratantes y sueros, el ácido hialurónico es un ingrediente clave y se debe de usar tanto de día como de noche. Pero no te asustes y pienses que este tipo de hidratantes intensos vienen en forma de una crema grasosa y espesa. Tal es el caso de Clinique Moisture Surge Extended Thirst Relief, que tiene una textura muy ligera en gel. Este suero en tarro, de hecho, tiene dos tipos de ácidos hialurónicos, uno que trabaja en la capa superficial de la piel y otra variante que penetra de forma más profunda. Utilízalo diariamente para una hidratación con resultados inmediatos y a largo plazo, o úsalo sobre tu maquillaje a medio día para obtener una recarga extra de hidratación. Otra súper estrella con ácido hialurónico es el Clinique Smart Broad Spectrum SPF 15 Custom-Repair Moisturizer, no solo está repleto de este ingrediente, sino que también ayuda a reducir -a través de su poderosa mezcla de péptidos, proteínas y antioxidantes- los cuatro signos de la edad más dominantes.

 

Ilustración: Ben Wiseman