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El lado oscuro de la mascarilla de carbón

La mascarilla de carbón busca extraer todos los puntos negros y espinillas de la cara, pero tiene un problema: el método.

El facialista Andy Millward recientemente escribió en Facebook que las mascarillas de carbón son un no-no para la cara.

Según su descripción del funcionamiento, la mascarilla se pega no sólo a los puntos negros, sino que agarra la piel con todo y sus vellos naturales. Es por eso que se siente tan suave después de retirarla.

El problema con la mascarilla negra es que tener los poros abiertos invita a las bacterias y la contaminación del aire a habitar en ellos y hace que el rostro instantáneamente quede más sucio. Aparte de esto, los poros buscarán algo con que llenarse y el aceite natural de la piel hará que los puntos negros regresen a su lugar en 30 días.

Así que básicamente, aplicarte una mascarilla de carbón es lo mismo que depilarte toda la cara. La buena noticia es que probablemente no te saldrán los vellos más gruesos.

Si estás determinada a probarla te recomendamos que utilices una marca con ingredientes naturales y te asegures que no lleve resistol. Si buscas otra opción para quitarte los puntos negros existen varias alternativas, como exfoliantes con hidroaxiácidos, retinoles y peróxido de benzoilo, que actuarán con más suavidad y limpiarán la grasa extra del rostro.