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Regreso a clases presenciales: ¿a favor o en contra?

Regreso a clases presenciales: ¿a favor o en contra?

Carla Díaz Katsicas

La psicoterapeuta Jungiana y logoterapeuta, Luisa Fernanda Almaraz Petrie, nos da su opinión sobre uno de los temas más controvesiales del 2021.

Los pediatras no pueden dar respuestas concretas, ya que no pueden correr el riesgo de dar una recomendación y que al final el resultado sea sorpresivo, sobre todo tomando en cuenta que el COVID-19 se manifiesta de diferentes maneras en cada persona, tampoco hay información concreta a nivel científico, por lo que viene la decisión más difícil para todo padre de familia: decidir si mandar o no a sus hijos a clases presenciales. Ante este tema polémico y controversial, recurrimos a la psicoterapeuta Jungiana y logoterapeuta, Luisa Fernanda Almaraz Petrie para conocer más sobre el impacto psicológico que tiene este hecho, tanto en los niños como en los padres de familia. 

L’Beauté: ¿Cuál es el sentimiento de los padres de familia ante esta situación?

Luisa Fernanda: Es bitter sweet. Están contentos por el regreso presencial a clases, pero por otro lado también está ese miedo al no tener idea en qué nivel puede afectar el contagio de COVID-19 en los niños. Escuchamos historias que nos pueden dar pánico o casos cercanos de los que nos enteramos y que nos llenan de preguntas como: “¿qué pasaría si fuera mi hijo?”, “¿lo estaré arriesgando de más?”. Después viene la culpa de sentir que como mamá o papá estás tomando una decisión nada más porque tú también necesitas y quieres tener tu tiempo. También está la necesidad de que sus hijos socialicen con otros niños, de que entren nuevamente a una vida “normal”. Sí, hay demasiados sentimientos encontrados que no sabemos cómo manejar y eso es lo que nos genera angustia.

LB: ¿Por qué se recomienda que los niños vuelvan a la escuela de forma presencial?

LF: Desde mi perspectiva, la parte social y emocional es sumamente importante. Cuando hablamos de niños que van desde los tres años de edad, hasta los adolescentes o aquellos que van a la universidad, debemos recordar que todos son seres sociales. El ser humano es un ser social y necesita de otros para poder conocerse mejor, para poder descubrir los límites, tener reglas y adquirir estructura. Por más que quieras establecer ambas en tu casa, si tú como mamá o papá no eres Hitler (literalmente), a lo mejor de cinco días de la semana, se te van a ir dos de las manos. Esto por temas como tener mucho trabajo o demasiadas cosas que hacer en casa, tener a otro de tus hijos enfermo y no poderle prestar la atención necesaria al que no lo está, entre muchos otros panoramas más.

Además de adquirirlas, el hecho de convivir con diferentes niños que tienen diversas personalidades o temperamentos, es indispensable para el crecimiento de los menores. Nosotros como adultos ya vivimos todo eso, por lo que la mayoría de las veces nos resulta hasta reconfortante encerrarnos a descansar. Sin embargo, los niños sí necesitan estar en esta convivencia constante para poder desarrollar todas sus habilidades. No podemos tampoco decir que si no lo hacen, no lo van a lograr. Es posible que lo hagan pero con más trabajo y dedicación de parte de los padres. Por ello, el apoyo de la escuela es fundamental para todos los miembros de la familia.

«Si decides mandar a tus hijos a la escuela, tienes que asegurarte de mantener las mejores medidas de higiene y cuidados desde lo que tú puedes controlar o lo que está en tus manos». 

Luisa Fernanda Almaraz Petrie

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regreso a clases 2021

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LB: ¿Qué consecuencias a nivel psicológico tiene el cierre de colegios hasta el día de hoy?

LF: Nos hemos encontrado con que los niños tienen mucha ansiedad. Esta viene derivada de la ansiedad que sentimos los papás. Ellos, como todos sabemos, siguen el ejemplo de los adultos y todo lo que ven en casa, lo replican. Entonces, en el momento en el que llega el cierre de las escuelas y la cotidianidad o costumbre de ir diario se acaba de un día para otro, llega ese impacto o golpe de realidad para todos los miembros de la familia. A los adolescentes que tengo como pacientes, este hecho sí les empezó a generar inquietud el estar frente a la computadora tomando sus clases, en lugar de estar de forma presencial en la escuela, con sus compañeros y maestros. Aunque las pantallas han abierto muchas fronteras y para muchas personas han sido algo maravilloso, ya que te permiten mantenerte en comunicación desde el lugar en el que estés, también nos encontramos con que los límites se difuminan. Sumado a esto, la frustración también ha incrementado ya que muchas veces los niños o adolescentes están dando su máximo en casa y la maestra no alcanza a ver exactamente qué está haciendo cada niña o niño porque la pantalla no da esa visibilidad, por ejemplo.

LB: ¿Qué nuevas conductas o afecciones crees que se desarrollen a partir de ahora?

LF: El trastorno obsesivo compulsivo. Sin duda veremos esa obsesión tanto por la limpieza, como por el riesgo de contagio y el miedo a la exposición. También es posible que nos encontremos con los trastornos de la personalidad por evitación, ya que estos se caracterizan por eludir situaciones sociales o interacciones. Desde que empezó la pandemia, se ha incrementado la depresión y la demanda de antidepresivos. Las enfermedades mentales te pueden llevar a acabar con tu entorno, a discutir con tu pareja, a no estar bien con tus hijos, a ser más irritable o menos tolerante. Dejas de ser empático al no convivir con el exterior. Eso afecta en las facultades sociales.

LB: ¿Por qué es necesario que la sociedad sea responsable para que este regreso a clases funcione?

LF: Creo que lo primero es ser consciente de que por tus acciones, puedes estar poniendo en riesgo la salud y la vida de los demás. Esto aplica tanto para padres de familia como para los niños que van a la escuela. Tenemos que dejar a los niños en casa, siempre que nos hayamos expuesto a algún tipo de contagio. Para que la pandemia se controle realmente, debemos de aprender a actuar de forma más responsable. La clave para mí es hacer lo que a cada quien le dé tranquilidad. Cada quien tiene sus razones para mandar o no a sus hijos a la escuela y ambos puntos de vista son muy respetables.

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¿Qué recomendarías a los padres de familia que sí decidan mandar a la escuela a sus hijos?

Para empezar, cada padre de familia debe responsabilizarse por sus actos. Si decides mandar a tus hijos a la escuela, tienes que asegurarte de mantener las mejores medidas de higiene y cuidados desde lo que tú puedes controlar o lo que está en tus manos. Esto sin obsesionarte con si limpiaron el pupitre de tu hijo tres o cuatro veces, si lo subieron al camión escolar o si convivió con otros niños. Hay que bajar esta corriente de pensamientos y ese juicio constante que ve siempre hacia afuera y no hacia adentro. Una de las cosas que más ansiedad genera es tratar de controlar lo que está afuera. Mientras lo que tú hagas, sea responsable, tienes que quedarte con la tranquilidad de que lo que das allá afuera, es lo que recibes. Si tú vives de una manera irresponsable y aún así te quejas o te enojas por lo que hacen los demás, generas es hostilidad en tu hogar.

Entonces, voltea a verte a ti y pregúntate: “¿qué es lo mejor para mi familia?”, “¿qué es lo mejor para mí?”, “¿qué es lo mejor para mi entorno?”. Si la respuesta te da tranquilidad y si asumes las responsabilidades que tengas que asumir, entonces sí manda a tus hijos a la escuela. Pero si hay esa presión del qué dirán, si sientes que te juzgan por no querer hacerlo, no lo hagas. Porque vas a sufrir más sabiendo que tu hijo o hijos están en la escuela a tenerlos en tu casa. No te guíes por lo que los demás o la sociedad te digan que es lo que tienes que hacer. Guíate por lo que te haga sentido a ti y que sea lo mejor para el bienestar de tu familia, sin depender de lo que opinen los demás. Tú puedes encontrar un sin fin de puertas por las que el COVID-19 puede entrar a tu casa. Si decides mandarlos, suelta. 

Si decides no mandar a tus hijos a la escuela, ¿cómo puedes compensar la parte social?

  • Encuentra a un grupo de amigas o conocidas que se cuiden tanto como tú que tengan hijos. Esto para que los tuyos puedan convivir con ellos.
  • Busca un grupo burbuja, que sepas que esté contenido.
  • Intenta que conviva con dos o tres niños más de su edad, cuando menos una vez a la semana.

FOTOGRAFÍAS: Cortesía y Pexels.

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Luisa Fernanda Almaraz Petrie

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