Mariana y Marcos Zaragoza, la complicidad entre padre e hija

Mariana y Marcos Zaragoza, la complicidad entre padre e hija

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Inés Abouchard

Con motivo del día del padre, entrevistamos a Mariana Zaragoza y a Marcos, su papá. Durante una reveladora plática conocimos más acerca de su relación y la complicidad que existe entre ambos.

En el marco del «día del padre» platicamos con la top model y actriz, Mariana Zaragoza, y su padre Marcos Zaragoza, quienes nos adentraron en los detalles de su relación, los mejores momentos que han pasado juntos y aquello que los hace inseparables:

 

¿Quién es Mariana Zaragoza?

Mariana Zaragoza: Yo diría que es una persona en proceso de descubrirse y de crecer, con muchas ganas de hacer cosas nuevas, diferentes; una niña muy cercana a su familia, a su gente, así como a las cosas que la hacen feliz. Una niña a la que le fascina trabajar y crecer tanto en lo profesional, como en lo personal y lo emocional.

Si tuvieras que presentarte, ¿quién dirías que es Marcos Zaragoza?

Marcos Zaragoza: Soy papá de dos hijos, Marcos, quien es bogado y Mariana, actriz y modelo. Junto a mi esposa Adriana, soy el orgulloso papá de una familia muy unida. Me presento así, como una persona de trabajo, muy orgullosa de mi país, de mi familia y de lo que hemos logrado, con objetivos familiares y personales.

¿Cuál dirías que es la cualidad que más admiras de tu papá?

Mariana: Definitivamente lo que más admiro de mi papá es su fuerza y entereza; un ejemplo que nos ha dado toda la vida; ese ejemplo de cómo hacer las cosas bien, de cómo crecer poco a poco, dándolo todo por la familia, pero sin perder el profesionalismo y el amor por lo que hace y por su gente, haciendo las cosas bien, siempre derechas, siempre cómo tienen que ser.

¿Cómo te sentiste cuando supiste que ibas a ser padre?

Marcos: Es una bendición para cualquier persona ser padre y a partir de ahí, tratar de enseñarles lo mejor que se pueda, porque no está en un manual el cómo hacerlo. Ser padre representa muchos retos, sin embargo, son muchas las satisfacciones que un hijo te puede dar y, más cuando vas observando que van logrando sus objetivos, que son chambeadores y que no les da miedo el trabajo; que son personas de bien, con la moral alta y que trabajan mucho para lograr lo que se proponen.

¿Cuáles tu mejor recuerdo con él?

Mariana: Yo creo que tengo muchos buenos recuerdos con mi papá, pero uno de los mejores es de cuando era niña e íbamos al rancho y hacíamos carne asada después de la escuela todos los viernes. Montábamos a caballo e íbamos a revisar a las vacas.

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¿Cuál es tu primer recuerdo con Mariana?

Marcos: Mi primer recuerdo con Mariana fue el día que nació, justamente. Nació con los ojos abiertos y nunca los cerró, como canicas grandotas azules.

¿Tienen alguna tradición en conjunto?

Marcos: Una de las tradiciones que tenemos es que, aquí en casa, todos los viernes me tomo la tarde libre para ir a otra de mis pasiones que es el rancho. Tenemos un rancho ganadero donde, desde niños, muy niños, mis hijos convivieron con animales. Aprendieron a quererlos, a cuidarlos y a apasionarse por la vida de rancho. Mi padre nos dejó justamente los ranchos ganaderos y seguimos en pie con ellos; esa misma pasión que les inculqué a mis hijos. Desde pequeña, Mariana montaba a caballo; siempre vivió rodeada de animales y sus mascotas más queridas son su par de puercos vietnamitas. Los viernes, cuando ella está aquí, seguimos yendo, como cuando era una niña.

¿Cuál ha sido la mayor lección que has aprendido de tu papá?

Mariana: Lo que más he aprendido de mi papá es a no darme por vencida y estar siempre presente, asegurándome de que estoy dando lo mejor de mí.

¿Qué es lo que más admiras de ella?

Marcos: De Mariana admiro la tenacidad, la perseverancia y su compromiso en el trabajo. Su buen corazón, la guerrera que es y los logros que ha conquistado a sus escasos 22 años. No cualquiera puede decir que ha hecho desfiles a nivel mundial, incluso de los diseñadores más importantes; no cualquiera puede decir que es coautora de un libro, y no cualquiera puede decir que ha trabajado desde siempre, desde chiquilla ya empezaba a poner negocios dentro de mis mismos negocios. Parece una estupidez, pero por ejemplo, compraba maquinitas que despachan chicles de bolita para vender. Recientemente se fue un par de años a Nueva York, justamente en tiempos difíciles de pandemia, sacando adelante sus estudios de actuación. Admiro grandemente el sortear los embates de la gente en redes sociales, que a veces, pueden ser muy, muy duros con las personas, sin siquiera conocerlas.

¿Cómo describirías su relación padre e hija?

Mariana: Llevo una relación súper privilegiada con mi papa; una relación de muchísima confianza en la que sé que en cualquier cosa que necesite ayuda o tenga alguna duda, él va a ayudarme. Es una relación de mucha cercanía y mucho amor.

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¿Cómo podrías describir la relación padre e hija que tienes con Mariana?

Marcos: Nuestra relación es muy abierta, con mucho cariño. Creo que la relación está fundamentada como si yo fuera su guía en las diferentes situaciones de la vida, aún con el dolor mío de verla fuera del nido desde muy chiquita. Somos muy abiertos lo cual facilita la comunicación.

Cuéntanos una historia inspiradora breve entre tu papá y tú.

Mariana: Mi historia breve e inspiradora puede ser cuando yo empecé a ser modelo; a mi papá obviamente le asustaba mucho el que su hija de 14 años empezará a modelar y él me acompañaba a los llamados. Recuerdo que hablaba con mi agente y le decía: “Por favor cuídamela, que es mi niña”. Pero a lo que voy con todo esto es que él siempre ha hecho todo por cuidarme, pero nunca me ha limitado a seguir mis sueños.

¿Cuál es la mayor enseñanza que te ha dejado ser el padre de Mariana?

Marcos: La mayor enseñanza ha sido la tolerancia. Sinceramente yo he tenido que vivir muchos trances sin muchos cambios en mi manera de pensar, sobre todo, al principio me costó mucho entender que había ciertos haters para con ella, sin entender el por qué.

¿Qué hace que tu papá y tú sean parecidos?

Mariana: Hay muchas cosas que nos hacen parecidos, una de ellas es el amor por el negocio; creo que los dos somos business seekers, y también este amor a la familia y la cercanía. Nos gusta pasar tiempo juntos y procuramos hacerlo lo más que podemos. Y bueno, otra cosa que nos hace muy parecidos es que somos muy bromistas, hasta un punto que ambos somos un poco sarcásticos.

¿Qué los hace parecidos?

Marcos: Lo que nos hace parecidos son las ganas de cambiar y mejorar. Somos muy tenaces y de fijar objetivos hasta lograrlos.

¿Qué los hace diferentes?

Mariana: Lo que nos hace diferentes es que yo soy mucho más abierta de primera instancia, y mi papá puede ser un poco serio a la primera; tiene que agarrar confianza para empezar a hacer lo que todos sus cercanos conocemos de él.

¿Qué los hace diferentes?

Marcos: Quizá ella es un poquito, o mucho, más intensa que yo; yo suelo analizar y pensar las cosas, mientras que ella es más explosiva y hace más rápido las cosas.

¿Cómo podrías definir la complicidad que existe entre tu papá y tú?

Mariana: Mi papá y yo tenemos una complicidad increíble que literal es de dos; o sea, podemos decirnos lo que pensamos, yo confiarle cosas y él confiármelas a mi, entendernos y hablarlo. Creo que eso me lo ha dado la edad. Conforme he crecido, más y más lo entiendo, más lo admiro, más conversaciones podemos tener y más puedo aprender de él.

¿Cómo podrías definir la complicidad que existe entre Mariana y tú?

Marcos: La complicidad que existe es gracias a que la puerta de la comunicación siempre está abierta. Nos podemos entender con el simple hecho de voltearnos a ver. Tenemos muy claro cuáles son los objetivos de la vida, qué buscamos y ante todo, procuramos el bienestar moral, físico y mental; después viene lo económico.

¿Qué es eso que quisieras decirle a Marcos, tu papá?

Mariana: A mi papá le quisiera decir que lo quiero mucho, que agradezco todo lo que es, lo que siempre ha hecho por mí y que definitivamente no me pudo haber tocado un mejor papá.

¿Qué es eso que quisieras decirle a Mariana, tu hija?

Marcos: A Mariana le quiero decir que nunca baje los brazos, que siempre siga hacia adelante, con la frente en alto y que nunca deje de ser lo que es. Que nunca pierda ese buen corazón que tiene.

Mariana, te quiero muchísimo, sabes que eres mi adoración, y que respeto muchísimo lo que has logrado. Te admiro por todo lo que has alcanzado y por lo que viene. Tu papá va a estar contigo siempre, en las buenas en las malas y en las que vengan.

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