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FEATHERS & WISDOM

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le soin noir

Cuando vio “Titanic” por primera vez, Ximena Lamadrid supo que quería contarle al mundo historias que conmovieran e inspiraran por igual. Y a pesar de los altibajos, la actriz está convencida de que siempre se encuentra en el camino correcto.

En 2022 protagonizó “Bardo”, junto a Daniel Giménez Cacho; una obra prácticamente autobiográfica de Alejandro Gónzalez Iñárritu, que aunque no fue recibida como todos los participantes esperaban, sí fue un proyecto del cual está profundamente orgullosa y “llevará con ella toda la vida”, asegura la actriz. Con esta cinta y sus altas expectativas, Lamadrid también aprendió que las decepciones y el rechazo pueden ser aliados en el camino si se toman con la perspectiva correcta.

Para Ximena, el crecimiento es una constante; es por eso que hoy dirige, produce y actua en sus proyectos y planea seguir expandiendo su talento más allá de lo imaginable.

L’BEAUTÉ ¿Cuándo decidiste que querías ser actriz, y cómo te imaginabas que sería creciendo en Dubai?

XIMENA LAMADRID Decidí que quería ser actriz, porque siempre me encantó la actuación, era una niña muy tímida, pero cuando tenía 12 años vi Titanic, de James Cameron, y me enamoré de las actuaciones de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, y de cómo esa película me pudo transformar una sola historia, una película tan profunda y bien actuada y bien hecha, me inspiró muchísimo. Cuando vi eso, fue un punto muy específico que me hizo decidir ser actriz. Creciendo en Dubai no había tantas oportunidades para actuar, pero sí pude ir a muchas escuelas de actuación y hacer todas las obras de teatro en mi escuela. Siempre tuve maestras de drama y música que me inspiraban y empujaban mucho. Mis papás siempre me ayudaron, me dejaron poder tomar estas actividades y seguir este sueño. 

¿Cómo describirías los contrastes entre vivir en Dubai, NY, Los Ángeles y México?

Siento que vivir en Dubái fue hace mucho tiempo. Yo nací en Cancún, pero llegué a Dubái a los dos meses, y estuve ahí desde el ‘96 hasta el 2015. Entonces, en esos 19 años que estuve ahí, era un lugar muy diferente a lo que es ahora. Me encanta hablar de lo multicultural que fue crecer en ahí; todas las nacionalidades, todas las culturas, porque todos se mezclaban entre todos y todos compartían diferentes aspectos de su cultura. Eso siempre me inspiró y me hizo ser una persona muy abierta; estuvo increíble. Nueva York es similar, porque también hay varias culturas; fue un punto donde mi perspectiva del arte se abrió muchísimo porque estaba expuesta a obras de teatro, a conciertos, a cine y televisión y a una escuela que se fijó muchísimo en la disciplina del arte y de la actuación, entonces eso fue un contraste con Dubai. Y México fue conectar con mis raíces, porque nunca había vivido en México hasta que llegué a los 22 años y es un país con tanta cultura y con tanta conexión entre los mexicanos, entre nosotros. Conectas con la comida, la cultura, el arte de México y también el cine mexicano, el teatro mexicano, la tele mexicana, todo. 

Y finalmente Los Ángeles, es un lugar increíble, voy ahí para conectar con la naturaleza, la gente piensa que es un lugar muy industrial y también está Hollywood, pero para mí Los Ángeles es para ir a la montaña, para respirar aire puro.

¿Cuál ha sido un momento en el que sentiste que ya estabas en el camino correcto?

Siempre he confiado en el universo. Cuando tenía 17 años llevé a una tortuguita bebé al océano con mi papá y ese día yo me sentía muy perdida porque quería seguir un sueño muy grande y estaba muy confundida como todos estamos a esa edad. Mi papá me dijo que confiara y que siempre voy a estar exactamente donde tengo que estar, confiando plenamente en el universo. No hay un momento exacto, más bien siento que siempre he sentido que estamos en el camino correcto y solo es elegir creer en eso plenamente; así siempre estarás en el lugar indicado.

 

Has hablado abiertamente sobre el manejo del rechazo y las decepciones, ¿cómo has aprendido a manejar eso?

Sí he hablado abiertamente de eso porque creo que el rechazo es lo único que te hace más fuerte. Puedes elegir si te quita la confianza o te da más; porque si eliges verlo con confianza y saber que si alguien te rechaza también estás abriendo otra puerta. Todo pasa por algo, especialmente en las oportunidades que te llegan y las que no te llegan y es como lo de la última pregunta, o sea siempre estás en el camino correcto. Entonces el rechazo solo te hace más fuerte y te ayuda a llegar o seguir en el camino correcto.

¿Qué es lo que más te fascina de tu profesión? Y ¿cuál crees que es el mayor downside?

Lo que más me fascina es meterme dentro de un personaje y poder sentir muchísimas emociones porque siempre termino sanando de alguna forma. Expresarme y vivir el enojo o el amor o la tristeza, contar su historia y darle justicia a esa historia, me encanta, me inspira siempre y me abre muchísimo.

Y el downside es que no tienes control sobre muchas cosas. Tienes que soltar mucho porque puede ser que estés en una producción y quieres que salga de una manera, pero al final del día no puedes tener el full control sobre cómo manejan las cosas. Entonces es mucho soltar y también mucho esperar o crear tus propias oportunidades porque no siempre te llega todo lo que estás buscando.

 

¿Qué otras lecciones has obtenido de tu carrera en lo personal y en lo profesional?

Pues varias lecciones, la del control es lo más grande para mí. Si estás tratando de controlar todo, no estás viviendo en el presente. Se trata de confiar, es soltar el control, es rendirse a lo que tienes aquí enfrente, lo que estás viviendo.

Cuéntanos sobre todo el proceso de hacer “Bardo”, ¿y qué significó para ti? 

Bardo fue un proceso muy largo, los castings empezaron a principios de 2020, luego pasó COVID y no grabamos hasta 2021. Hubo muchísimos ensayos en Bardo, muchísimo trabajo, meses grabando en diferentes lugares, ciudades y países. Pero fue increíble trabajar con Alejandro [Gónzalez Iñárritu], es un gran director, él sabe exactamente lo que quiere y sabe cómo ejecutar una película tan grande, pero tan vulnerable como “Bardo”. También fue contar parte de mi historia en ese personaje. Esa película significa muchísimo para mí, siento que es una peli que siempre va a estar en mi vida y estoy muy orgullosa de haber sido parte de ese proyecto.

¿En qué punto de tu carrera dirías que te encuentras?

Estoy en un punto de exploración de mí misma como humano, como actriz, como productora, como directora, escritora y creadora. Estoy en un lugar donde he tomado varios silencios dentro de la actuación, momentos sin trabajo y este año volví a actuar en un par de películas y producir estos proyectos. Entonces estoy en un momento donde siento que estoy creciendo mucho porque me ha tocado hacer unas películas con poco presupuesto. Estoy muy orgullosa de los proyectos que he hecho este año, con la gente que he trabajado y todo lo que he aprendido no solo como actriz, sino también como productora. Estoy en un momento de mucho crecimiento.

 

¿Qué consejo le darías a los jóvenes que quieren ser actores?

Ver muchísimas películas, trabajar muy duro, estudiar actuación si se puede y tener experiencia. Si puedes estar en un lugar como la Ciudad de México donde hay más cine, hay más oportunidades, entrenar siempre, no estar mucho en las redes sociales ,estar más presente, tomar clases, ver películas, rodearte de gente que también hace cine, tomar clases de cómo dirigir y cómo escribir un guión.

 

¿Qué fue lo último que te hizo llorar?

Siempre estoy llorando. Anoche en la noche me desperté muy abrumada por una película que estoy grabando ahorita. Siempre es abrumador grabar algo, ser parte de un proyecto, querer controlarlo y querer que salga perfecto todo. Entonces puede ser mucha presión a veces que me pongo a mi misma; lloré y me sentí mejor. Siempre me siento mejor después de llorar.

¿Cuál es tu spirit animal?

Creo que ahorita es un gato. Aunque con estas fotos que hice con L’Beauté pude conectar con un búho, hembra y hermosa; me identifiqué mucho con ella.