The Boss: SASKIA NIÑO DE RIVERA, una vida de pasión y compromiso

THE BOSS

SASKIA NIÑO DE RIVERA,
una vida de pasión y compromiso

le soin noir

protagonista SASKIA NIÑO DE RIVERA
realización y entrevista NATALIE ROTERMAN

Saskia Niño de Rivera, cofundadora de Reinserta, comparte como su trayectoria está marcada por una profunda pasión por la justicia social, llevándola a crear una institución seria con el objetivo de lograr cambios sostenibles. Saskia reflexiona sobre el activismo como un estilo de vida diferente, donde el propósito va más allá de grandes sumas de dinero. Nos ofrece una visión íntima y reflexiva de su vida y trabajo, revelando los matices y las pasiones que la impulsan en su incansable búsqueda de justicia social.



Saskia Niño de Rivera en el porque es increíble poder dedicar tu vida al servicio de los demás.

L’BEAUTÉ ¿Cómo fue tu camino hacia el activismo social?
Saskia Niño de Rivera Antes de estudiar psicología, estudié derecho y trabajé en antisecuestro. Mi trayectoria nace de mucha pasión y desde una edad muy temprana por entender cómo funciona la sociedad civil, cómo nos movemos y qué pasa con México. Fue una mezcla de humildad y desconocimiento.
Tuve la oportunidad de poder ir tomando ciertos caminos que se fueron presentando. Aunque no tenía un haber tenido un plan puntual de lo que iba a hacer, con mucha pasión y amor fui aprendiendo de las puertas que se me fueron abriendo, como han sido la policía federal, antisecuestros, y el caminar las cárceles.
También, he tenido el apoyo incondicional de unos padres y de unos hermanos que siempre creyeron en mí y me apoyaron. Me parece importante decirlo, porque al final en este país el tener el tiempo de encontrar lo que te apasiona es un privilegio. Al principio no ganaba un peso y estaba de becaria en una empresa y mis papás me daban de comer y tenía donde dormir; por esto me considero muy afortunada en un país como el nuestro.
Las cosas se han ido dando muy poco a poco y lo único que ha sido constante en mi vida es la pasión y la rabia que me genera la injusticia.

LB ¿Cómo nace la Fundación Reinserta?
SNDR Reinserta fue cofundado entre Mercedes [Castañeda] mi socia y yo, a raíz de trabajar en el gobierno y ver las injusticias, el vacío que había en el sistema de justicia y la indiferencia de la sociedad. Reinserta nace para crear ese puente entre lo que pasa en el gobierno y lo que pasa en la sociedad civil. 

LB ¿El enfoque sigue siendo niños y adolescentes que nacen y crecen en la cárcel?
SNDR No, el enfoque en ese momento era la reinserción social. Poco a poco fuimos definiendo el enfoque, profesionalizando más, conociendo más el sistema y creando los proyectos que generarán mucho más impacto para tener cambios a mediano y a largo plazo, que es el trabajo con niñas niños y adolescentes y el contacto con el sistema de justicia penal.

LB Para alguien que quiere vivir del activismo y no sabe cómo, ¿qué le aconsejarías?
SNDR El activismo se puede ver de muchos lados y al final yo lo que tengo es una institución seria con una nómina, que paga impuestos y que tiene programas sociales. A veces pensamos en la filantropía o en el activismo como algo que tiene que ser gratis. Yo tengo un sueldo y todo el equipo que trabaja conmigo tiene un sueldo, con excepción de las voluntarias que trabajan como tal. Ayudar no es despertarte un día y regalar una despensa, claro que ayudas, pero no es una institución que hace cambios de raíz.
Reinserta tiene programas protocolizados e institucionalizados, es una institución seria que tiene sus ingresos y sus egresos. Es un estilo de vida distinto, al final es no lucrativo y no vas a ganar millones de pesos. Es importante saber que vas a vivir con un sueldo y que si quieres ganar más dinero tienes que buscar otras fuentes que no tengan que ver con tu institución para hacerlo.

LB Cuando sucede un desastre como el de Acapulco, ¿cómo organizas un esquema de ayuda como el que has formado? 
SNDR Siempre que he sacado un proyecto así adelante me sale más de una parte emocional. Me acuerdo que el jueves tenía cuatro galones de agua que alguien había llevado y yo decía, ¿arme esto para cuatro galones de agua? ¡Qué coraje!
Después la gente se fue movilizando, aunque jamás pensé que íbamos a ser el centro de acopio más grande en la Ciudad de México. Terminamos llevando 700 toneladas de ayuda humanitaria, y eso, claro que no es obra solo mía. Yo puse la iniciativa, puse la sede y ayudé a coordinar ciertas cosas, pero todo lo que se hizo en Acapulco fue por la gente que confió y ayudó.
Este tipo de cosas se van haciendo sobre la marcha y sobrellevando obstáculos, no hay tiempo de una planeación tan meticulosa. De repente ya no cabíamos en la casa y tuvimos que quitar los muebles, después coordinar la logística de entrega y coordinar con la marina. Te prometo que el jueves que me desperté y arme el centro de acopio te lo prometo que no sabía que el sábado iba a estar enfrente del secretario de la marina coordinado 700 toneladas de ayuda humanitaria.
Tengo la fortuna de tener cierto impacto en redes sociales y el que la gente pudiera ver que yo estaba entregando, generó confianza para que quisieran seguir ayudando y calló todos esos mensajes de que la ayuda no estaba llegando.

LB ¿Consideras que hoy en día gracias a las redes sociales es “más fácil ayudar” y “más fácil organizarnos”?
SNDR Yo creo que en su momento también encontrábamos la manera de ayudar. Justo hablaba con mis papás sobre el temblor del ’85 y del 2017, al final la ayuda llegó, encontramos la manera de comunicarnos, era más de vecindad, comunidad, pero encontrábamos la manera. Lo que sí es, es que el movimiento es mucho más rápido porque nos llega la información en dos segundos y eso ayuda muchísimo.

LB ¿Cómo definirías la belleza o el beneficio personal de ayudar?
SNDR La fortuna de vida y el estilo de vida que yo tengo es muy privilegiado. Es increíble poder dedicar tu vida al servicio de los demás; es muy gratificante.
También, como en todo, hay momentos muy duros. Por ejemplo, tras la muerte del Magistrade, yo puse un tweet diciendo, “Querido magistrado” y la gente lo tomó muy mal, incluso, al llegar a la marcha unas niñas me agredieron. No puedo explicar la sensación de vacío que se siente el saber que dedicas todo con buenas intenciones y nunca con el afán de lastimar a alguien más, y de repente hay gente que tira odio por tirar odio. Y más que estábamos en un espacio que era la comunidad LGBTQ+; se sintió muy feo.

Así como hay una parte gratificante también hay otra dura y emocional.