Categories

The Boss: KIM GARDUNO, it is written

The Boss: KIM GARDUNO, it is written

(Constancia, pasión y profundidad)

(

It is written

)

En el mundo de la belleza, el talento es sólo una parte de la ecuación: la verdadera magia ocurre cuando se mezcla con pasión, amor por lo que haces y la capacidad de trabajar en equipo, pero sobre todo de tomar las oportunidades en el momento perfecto. La historia de Kim Garduno es prueba de que la vida se acomoda para guiarte hacia tus sueños. Desde sus primeros juegos peinando Barbies hasta las pasarelas más importantes del mundo, Kim ha trenzado un camino donde el compañerismo,  la creatividad y el corazón han sido sus mejores herramientas.

fotografía

protagonista KIM GARDUNO

entrevista SOFIA ZUCKERMANN

 

L´BEAUTÉ Cuéntame, ¿cómo llegaste a donde estás ahorita? O sea, ¿cómo encontraste esta pasión? 

Kim Garduno Desde los cinco años recuerdo experimentar con mis Barbies: les cortaba el pelo, agarraba el maquillaje de mi mamá (sobre todo el rímel) y les pintaba rayitos. También tengo recuerdos muy bonitos de mi abuela haciéndome peinados; desde ahí nació esa conexión emocional.

A los 16 años mi papá me dijo: “Métete a un curso, algo que te guste, pero haz algo, por favor”. Así que entré a un curso de autopeinado y fue un flechazo inmediato y ahí, supe que quería dedicarme a eso. Y un día le dije a la directora que me llamaban la atención los peinados más locos y creativos. Me dijo que en México eso no existía. Así que, a los 18 años, me fui a vivir a Nueva York.

Llegué y empecé a trabajar en un salón en Fifth Avenue. El dueño me dijo: “Olvida todo lo que crees saber y abre tu mente para aprender lo que te voy a enseñar”. Primero fui asistente, lavando pelo y aplicando tratamientos, y poco a poco aprendí de cortes y peinados.

Luego, en otro salón, conocí a mi mejor amiga, quien un día me invitó a ayudar en una pasarela de estudiantes de Parsons. Ahí sentí que algo dentro de mí se desbloqueó. En esa pasarela, el encargado vio mi pasión, me preguntó si quería dedicarme a eso, y le dije que sí. Me pasó un contacto y mi primer show oficial fue un desfile de Louis Vuitton en Nueva York, a los 18 años.

En esta industria todo funciona por recomendaciones. Creo que estoy donde estoy, primero, por el amor que le tengo al pelo, y segundo, a que siempre decía que sí a las oportunidades. La gente veía mi pasión y ganas, y me fueron recomendando. Poco a poco, fui trabajando con artistas y agencias importantes, y me fui abriendo puertas.

LB ¿Cuál es la parte que más disfrutas de tu trabajo?

KG Me gusta educar a la gente y poner mi granito de arena en este mundo. Me encanta ese momento en el que, mientras arreglo al talento, se ven en el espejo y de pronto hay un cambio en su mirada, como diciendo: “Ya llegué”. Si se les apura, ese proceso se interrumpe y no logran encontrarse. En cambio, si se respeta ese tiempo, el show fluye mucho mejor porque el talento se siente seguro y completamente integrado a su personaje. Incluso he visto que así podemos terminar hasta tres horas antes.

También lo veo con mis clientes particulares, he entendido que uno también es un poco terapeuta. Es impresionante la cantidad de confesiones que escuchas, porque es un momento muy vulnerable: no cualquiera te ve tan de cerca. En ese espacio, la gente comparte cosas que no le dice a todos: que se siente mal, que le salió un grano, que se le está cayendo el pelo, etc., y te permiten entrar en esa parte íntima de su vida.

LB ¿De dónde viene tu creatividad?

KG Mi enfoque creativo siempre ha sido muy abierto; me inspiro en cualquier cosa. Cuando empecé a trabajar con mi jefe, que es alguien con quien conecté de inmediato, ambos vemos el pelo desde un lugar muy emocional y sensorial. Por ejemplo, puedo ver el movimiento del pasto o la forma de un objeto y de inmediato imaginar un peinado inspirado en eso.

Ahora, en este equipo, que es un grupo de personas creativas y “loquitas” como yo, esa inspiración se potencia porque todos vemos la creatividad desde lugares poco convencionales. Puedo estar caminando y tomar una foto de una vela con una forma extraña y pensar, “eso sería un peinado increíble”. Digamos que después de dominar la técnica, mi mente siempre busca cómo transformar cualquier cosa que veo en algo para el pelo. Es una mezcla de técnica y mucha imaginación.

LB Y hablando de técnicas, ¿tienes algún sello tuyo que digas, algo que solo tú hagas así? 

KG Creo que mi sello es el pelo messy, la textura natural, es algo muy mío. Cuando trabajo con celebridades o clientas, siempre sigo el crecimiento natural del mismo para crear texturas que se ven effortless, ese messy wave que parece casual pero que en realidad es un arte lograr. 

LB ¿Cómo logras ese messy cool look?

KG Uso principalmente mis manos para dar forma, porque sé que quienes me pagan quieren un estilo que puedan recrear fácilmente en casa. Les corto el pelo y les enseño cómo moverlo con los dedos para que el resultado se vea sencillo pero con cuerpo y movimiento.

LB ¿Cuáles son tus productos imprescindibles de tu kit de hairstyling?

KG En cuanto a productos, soy muy básica y fiel a unos pocos: spray de textura, aceite, crema ligera y un primer que aplico al salir de bañarme. Para mí no se necesita una rutina compleja, sino conocer bien el pelo y usar los productos adecuados para potenciar su textura natural. Por ejemplo: el aceite de pelo Hair Rituel by Sisley, el hairspray Elnett de L’Oréal, el primer de Bumble and Bumble y el super shine moisturizing cream de Oribe.

LB Has estado en campañas icónicas y en los desfiles de moda más importantes, ¿cuál sería tu pinch me moment en lo que llevas de tu carrera?

KG El año pasado me diagnosticaron cáncer. Antes de comenzar mi tratamiento, pedí permiso para ir a París y trabajar un día en el primer desfile Haute Couture de Valentino con Alessandro. Sabía que esa experiencia me daría la fuerza para continuar. Los doctores accedieron, me hicieron transfusiones para aguantar esos tres días, y durante ese tiempo, tanto él como yo lloramos por la energía tan poderosa que se vivió. Fue un momento que nos hizo sentir vivos, recordándonos por qué estamos en esta industria: por la pasión, por soñar y por formar parte de algo más grande. 

Cuando las personas vean ese desfile y sientan esa magia, es porque esa energía se estuvo usando para lograr un sueño mayor, más allá de mis propios sueños, que también valen mucho, es el conjunto de muchos otros. Poder estar ahí y vivir eso me dio la fuerza para seguir adelante y reafirmó que no hago esto solo por trabajo, sino porque lo amo.

LB ¿Cuéntanos qué otros desfiles han desafiado tu creatividad y vivirán por siempre en tu mente?

KG Creo que mi primer show de Chanel, el primero de Gucci y el de Valentino, han sido los que más me han marcado. Recuerdo el de Chanel, llegar y ver todo el montaje, y al final del show llorar, diciéndome a mí misma que si algún día dejaba de sentir esa emoción, sería momento de retirarme.

El primer show que hice con Gucci fue en un castillo y, siendo creyente de la astrología, lo sentí como una iniciación a una nueva etapa de mi vida. Siempre dije que Alessandro era un “brujito” y ese primer show con él tuvo una magia especial. El show de Valentino también fue muy significativo, especialmente porque estaba viviendo momentos difíciles en mi vida personal y pude compartirlo con el equipo.

LB También has hecho campañas icónicas con celebridades, ¿cómo fue trabajar en la de Kendall y Bad Bunny para Gucci?

KG En la campaña con Bad Bunny, lo que me pareció increíble fue que él pidió expresamente que el peluquero fuera latino. Es la primera vez en todos estos años que un talento latino exige que todo el equipo que trabaja con él sea latino. Eso me explotó la cabeza y hasta le afectó un poco el ego a mi jefe, pero le expliqué que eso va más allá de lo profesional: Bad Bunny confía plenamente en su equipo.

En cuanto al trabajo, no hicimos algo muy creativo porque su imagen en ese momento era muy específica, pero hubo una buena comunicación con su estilista para mantener esa línea. 

LB ¿Qué consejo le podrías dar a alguien que quiere perseguir este sueño?

KG Creo que para las nuevas generaciones es fundamental abrir la mente, dejar el ego a un lado y estar siempre dispuestos a aprender nuevas técnicas. En mi equipo somos de 10 a 12 personas, todos tenemos formas diferentes de secar o planchar el pelo, y a veces esas técnicas llevan al mismo resultado, otras no, pero lo importante es adaptarse a lo que la dirección creativa pide. Por ejemplo, hace poco decidí aprender a hacer figuritas con globos, algo que nunca imaginé, y resultó ser muy útil en una sesión de fotos, donde terminamos usando globos de formas creativas para el styling. Esto me enseñó que nunca sabes cuándo una nueva habilidad puede abrir puertas y expandir tu creatividad. Estar abiertos a formar parte del proyecto de alguien más también es éxito, porque tu energía contribuye a algo más grande. 

LB ¿Cómo te ves en los próximos diez, no sé, cinco, diez años?

KG Siempre he creído en fluir y que todo llegará. Después de pasar por el cáncer, esas ideas se reafirmaron porque aprendí que no tenemos control sobre nada. Amo el pelo y la moda, pero las posibilidades son infinitas. En mi trabajo actual no sólo hago hairstyling, también produzco, y a veces prefiero enfocarme en la producción para seguir disfrutando lo que hago sin agotarme.

Hoy no sueño con dirigir shows o hacer mil cosas, sino con hacer lo que me apasione, sea lo que sea. Podría abrir un café y hacerlo con todo el corazón. El pelo siempre será parte de mi vida, aunque no lo trabaje directamente; uno de mis sueños es hacer una exposición de pelo, algo más artístico y abstracto. Tengo una bodega llena de piezas experimentales que he ido creando a lo largo de los años, y siento que ese proyecto llegará en su momento.