Print Issue N.5 – Spring/Summer  2020

El botox está de regreso

El botox está de regreso

rayita

L´Beauté

En los últimos años hemos visto nacer nuevas tecnologías inyectables para prolongar la juventud, pero al día de hoy ninguna le ha quitado la corona al botox, que parece experimentar un ‘revival’. Este es un repaso por la historia de la toxina botulínica y un compendio de lo que hay que saber antes de aplicarlo.

«La gente dice que me veo muy feliz… ¡Es por el botox!», no duda en expresar la reina del country, Dolly Parton, a quien a los 73 años hay que reconocerle su apariencia jovial con rostro impecable. Como ella, más de una celebridad ha recurrido a la toxina botulínica para extender su juventud —o para asegurar que el paso del tiempo sea más amable, según quiera verse—. Kim Kardashian, por ejemplo, no duda en hablar abiertamente de su uso y de las maravillas que ha encontrado en él, un tema imposible de tratar con tanto desenfado hace un par de décadas cuando, ante la pregunta de si habían recurrido al botox, las celebridades —y las personas en general— respondían con un “no” rotundo, como si se les estuviera acusando de un crimen.

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Ahora, por fortuna, su uso se ha normalizado, algo que tiene que ver también con avances científicos y tecnológicos que han mejorado su aplicación y apariencia. Incluso después de haberse relegado ante el surgimiento de nuevos tratamientos —como los de ácido hialurónico, por mencionar un ejemplo—, hoy se habla de un resurgimiento de esta impresionante sustancia. “En los últimos años la toxina botulínica ha tomado fuerza, es el procedimiento estético más realizado en el mundo ya que es mínimamente invasivo y muy seguro”, asegura el dermatólogo, dermatooncólogo y especialista en cosmética en láser Javier Ruiz, quien recalca que parte de este resurgimiento se debe a que en los últimos años, en efecto, ha habido más apertura social sobre estos procedimientos que antes se consideraban tabú.

Breve historia del rejuvenecedor más popular del mundo

En su libro Botox is my Prozac: Mind Rejuvenation, la enfermera y escritora Eva Rozier hace un recuento rápido de los inicios de la toxina botulínica en el mundo de la cosmética. Hay que mencionar que, fuera de ese contexto, esta neurotoxina elaborada por la bacteria clostridium botulinum, una especie de bacilo que se encuentra en la tierra y que provoca el botulismo, podría ser —si así se deseara— el veneno más poderoso del mundo, un ingrediente capaz de convertirse en un arma de destrucción masiva, por lo que sus capacidades más letales han sido prohibidas tanto por las Convenciones de Ginebra como por la Convención sobre Armas Químicas.

Es ciertamente interesante cómo esta misma sustancia, de la que hay hasta siete tipos que cuentan cada uno con sus propias características y posibilidades de uso, terminó convirtiéndose en un aliado de la belleza. “Se usó para reducir arrugas por accidente”, escribe Rozier. 10 años después de que comenzara a utilizarse como un tratamiento para corregir el estrabismo, los médicos canadienses Jane y Alastair Carruthers decidieron aprovechar la capacidad del tipo A para provocar parálisis muscular temporal y experimentar en la reducción de arrugas en el contorno de los ojos. Esto porque los pacientes tratados con estrabismo comenzaban a notar que sus líneas de expresión empezaban a reducirse de manera notable cada vez que su tratamiento les era inyectado y, muy pronto, cuenta Eva Rozier, muchos empezaron a acudir a su oftalmólogo no solo para evitar los espasmos oculares sino también para fines estéticos. “Cuando nos vemos mejor, nos sentimos mejor, tenemos más confianza en nosotros mismos, somos más sociables y extrovertidos”, apunta Rozier. En eso está de acuerdo el doctor Ruiz, quien asegura que pese a que el concepto de belleza es muy subjetivo ya que depende de las modas y la cultura, al usar botox para ‘pulir’ o mejorar algunos rasgos que no les gustan a sus pacientes consigue el objetivo de ayudarlos a sentirse mejor. No es por tanto una simple ocurrencia que en la actualidad la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos tenga aprobada la aplicación de botox como un tratamiento auxiliar para combatir la depresión.

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¿Felicidad a prueba de críticas?

Procurar la extensión de la juventud por medio de esta toxina, pese a estar más aceptado que en otros tiempos, no deja de ser objeto de titulares. Basta buscar en las noticias en línea para encontrar a las y los acusados del momento: Megan Fox (¿ha abusado del botox?, se pregunta la nota), la duquesa Kate Middleton (¡aseguran que sí lo hizo!, exageran los comentarios de los medios sensacionalistas). Pero si se pone atención también pueden encontrarse actualizaciones sobre sus beneficios, que no solo responden a la belleza: “La toxina botulínica no se utiliza solamente con fines estéticos sino que también se usa con fines médicos”, asegura el doctor Javier Ruiz, quien recalca que es un tratamiento efectivo para la hiperhidrosis axilar o plantar, el bruxismo, la asimetría facial, la migraña, el parálisis facial y los espasmos musculares específicos. En las cuestiones cosméticas, aclara, por supuesto que estas características benéficas también son notables. Para Ruiz, lo mejor del botox es que no tiene riesgo quirúrgico y es una técnica prácticamente indolora que no produce efectos adversos severos. “La toxina botulínica es un neuromodulador que genera debilidad o parálisis muscular de forma temporal. El efecto comienza a evidenciarse a partir del segundo o tercer día y alcanza su pico máximo entre siete y 14 días después de la aplicación, manteniéndose uniforme de tres a cuatro meses”. Estos efectos, asegura, pueden variar dependiendo de diversos factores, pero es un promedio interesante que habla de un tratamiento que otorga bienestar físico, psicológico y emocional a quien lo usa. Una vez obtenido eso, la importancia de qué dirán debe ser reducida a cero.

No todo es miel sobre hojuelas

Por supuesto, como en cualquier tratamiento de cualquier índole, existen malas experiencias y contraindicaciones. Muchas personas que recurren a este método piensan que al tratarse de un asunto cosmético no se requiere el expertise de un médico, lo que puede derivar en disgustos y hasta en problemas de salud. Además existen los detractores que, por razones personales o hasta profesionales, siguen ‘condenando’ su uso. Por ejemplo, la actriz Rachel Weisz asegura que el uso del botox debería estar prohibido para los actores y lo compara con lo que los esteroides son para los deportistas. “Actuar se trata, sobre todo, de la expresión. ¿Por qué querría planchar las líneas que se forman en mi rostro cuando frunzo el ceño?”, se pregunta la británica.

Para quienes tienen dudas o temen perder movilidad y expresión —algo que un médico responsable les puede aclarar durante su consulta— una buena opción es el llamado ‘baby botox’, que consiste en aplicar una dosis menor de toxina botulínica con el objetivo de prevenir que se marquen las líneas de expresión o de reducir las que ya existen. Este método, advierte Ruiz, “no funciona en arrugas marcadas en reposo”, pero sin duda puede ser una buena oportunidad para acercarse a conocer el producto de un modo más discreto y obtener un resultado más natural.

Verdades y mentiras del botox

Aquí algunas dudas frecuentes sobre su uso y sus beneficios.

No hay una edad específica para aplicarlo

Para el dermatólogo Javier Ruiz “la edad de comienzo es variable”. Todo depende del paciente: “si gesticulan mucho, si tienen músculos hiperactivos o malos hábitos de exposición solar suelen necesitarlo a edades tempranas”.

No es expansivo

“Solo actúa a nivel local, es una neurotoxina que tiene la capacidad de producir relajación muscular, por lo que su uso en dermatología es selectivo sobre ciertos músculos faciales que, debido a su contracción, producen arrugas dinámicas o de expresión”, asegura Ruiz.

Sí existen contraindicaciones

Una persona queda descartada para usarlo si padece debilidad muscular facial, problemas de sangrado y cirugías o procedimientos previos en el rostro en los últimos cuatro meses. Aunque la administración de toxina botulínica es un procedimiento bien tolerado, tampoco debe inyectarse en determinadas circunstancias: a) absolutas como en caso de infecciones activas de la piel en el sitio de aplicación o en caso de reacciones de hipersensibilidad (alergia) y b) relativas, como el embarazo y la lactancia, y pacientes que reciben medicamentos que interfieren la actividad neuromuscular.

Es importante tener cuidado

Ruiz sugiere que lo que deberían de preguntar los pacientes antes de la aplicación de botox es si a quien acudieron es especialista certificado en dermatología o cirugía plástica y asegurarse de que dicha persona les explique los pros y contras del tratamiento.

+ Info

Dr. Javier Ruiz

Clínica Dermedica

dermedica.com.mx

@javierderma

 

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Fotografía: Pooya Nabei para L’Beauté.