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¿Qué hace la temperatura del agua en el rostro?

¿Qué hace la temperatura del agua en el rostro?

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¿Qué hace la temperatura del agua en el rostro?

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L'Beauté

No importa cuál sea el régimen de belleza a seguir –ya sea una rutina de nueve o de tres– lavar la cara siempre será uno de ellos. 

Ya que normalmente el paso del lavado facial no requiere mucho detalle o atención, especificaciones como la temperatura del agua, el tiempo que se toma y los movimientos que se hacen con las manos, pasan a segundo plano. Pero, ¿qué tan relevante es la temperatura del agua con la que se lava la cara en una rutina de skincare? Sigue leyendo para descubrirlo.

¿Qué hace el agua caliente en la piel?

Los dermatólogos dicen que el agua fría o tibia son mejores opciones para lavarse la cara, ya que el agua caliente puede tener efectos negativos en la piel, como la dermatitis atópica y la rosácea pueden desencadenarse debido a las altas temperaturas del agua. Por otro lado, el lavarse constantemente el rostro con agua caliente puede eliminar los humectantes naturales de la piel, haciendo que se inflame con el tiempo.

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La temperatura idónea

Resulta que ni el agua fría ni la caliente son la mejor opción para lavarse la cara. La temperatura del agua más ideal para lavarse la cara es tibia, según la Academia Estadounidense de Dermatología. El agua debe estar ni demasiado caliente ni demasiado fría, lo más recomendable es que la temperatura sea tibia, ya que no elimina los aceites naturales del cutis.

¿Agua fría?

Si bien el agua tibia es la mejor opción, los dermatólogos afirman que lavarse la cara con agua fría puede ayudar a su piel de varias maneras. Estas son algunas de las principales razones por las que alguien puede querer lavarse con agua fría: ayuda con la irritación que causa el acné; reduce la hinchazón de la piel, especialmente los ojos hinchados que muchas personas experimentan al despertar; puede causar vasoconstricción, que es un estrechamiento de los vasos sanguíneos que puede darle a la piel una apariencia más brillante y menos inflamada temporalmente.

Aunque el agua fría tiene varios beneficios, no se pueden descartar los inconvenientes, en cuanto a limpieza, el  agua fría no limpia la cara de bacterias y contaminantes con la misma eficacia que lavarse con agua tibia. Por lo que los poros pueden atrapar más suciedad, bacterias y aceites poco a poco.

Otro inconveniente es la comodidad. Si vives en un clima más frío, es posible que lavarte la cara con agua fría no sea tan agradable como lavarte la cara con agua tibia.

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Sigue estos consejos…

  • Lavarse la cara con agua tibia en el día a día: al despertar es muy satisfactorio sentir el agua fría en el rostro, así que puede ser viable si se lava primero con un chorro frío y luego se procede al agua tibia.
  • Evitar el agua extremadamente caliente:  puede despojar a la piel de sus aceites naturales y hacer que los vasos sanguíneos se dilaten, lo que puede hacer que la piel luzca más roja.
  • Lavar la cara dos veces al día: especialmente al final del día para eliminar la suciedad, el maquillaje y las bacterias.
  • Encontrar un limpiador suave: la temperatura del agua no es el único factor que importa cuando te lavas la cara. Un limpiador suave y no abrasivo ayuda al cuidado de la piel y se puede adaptar a sus necesidades específicas. Para pieles grasas o propensas al acné, los limpiadores a base de ácido salicílico o peróxido de benzoilo pueden ser útiles. Para pieles sensibles o pieles secas, uno a base de crema para evitar la irritación o la sequedad.

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Fotografías: Pinterest.