HAUTE COUTURE

Schiaparelli Alta Costura SS26 mirando hacia arriba

le soin noir

Paula Prieto

El desfile de alta costura Primavera Verano 2026 de Schiaparelli, dirigido por Daniel Roseberry, llevó a la casa a nuevas alturas, con una colección que se mantenía a la par de los cuerpos celestiales de Miguel Ángel.

Daniel Roseberry hizo una escapada a Roma, la ciudad natal de Elsa Schiaparelli, y se perdió entre los turistas en la Capilla Sixtina. Al levantar la mirada, pensó: esto podría convertirse en un gran desfile de moda. Así nació el concepto de su última colección couture. 

Durante los últimos cinco años, Daniel Roseberry ha desafiado expectativas al evitar los clichés, recuperando identidades de archivos polvorientos y sobre-referenciados. La temporada pasada rindió homenaje a esos looks; esta vez, dio un paso más allá. “Creo que la gente quiere una razón para creer; creer en algo,” dijo el director creativo, unos días antes del desfile. En la alta costura, la fe está en lo increíble, y eso es lo que parecían transmitir sus prendas: extraordinarias e inexplicables.

El diseñador habló de contención eclesiástica y austeridad, que ya se habían visto en temporadas anteriores, reduciendo siluetas, formas y sus característicos bordados dorados. “Después de las últimas temporadas, llenas de rigor y control, esto se sintió como reconstruir,” explicó. Las escenas teológicas y dogmáticas de la Capilla contrastaba con la explosión de vitalidad sobre nuestras cabezas, obligándolos a levantar la mirada para admirarlas.

Roseberry buscaba una imaginación explosiva y desenfrenada, casi mareante. Las modelos llevaban alas, y algunas representaban híbridos mujer-animal, depredadores que escupen fuego. Estas mujeres Schiaparelli eran criaturas increíbles, casi satánicas, que redefinen lo que la alta costura puede hacer con el cuerpo humano. Las piezas eran técnicamente complejas: encajes tridimensionales, plumas falsas, protuberancias con cuernos y picos impresos en 3D. 

Las prendas estaban cubiertas de plumas de aves exóticas, crinolinas transparentes atravesadas por espinas como peces venenosos, o aguijones de escorpión en encaje , evocando también a HR Giger y su diseño para “Alien”. El estadounidense combinó lo más alto y lo más bajo, lo celestial y lo cinematográfico, incluso copiando joyas robadas del Louvre en octubre para un toque surrealista.

 

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El maquillaje, a cargo de Pat McGrath, complementa perfectamente esta visión: dramático y casi escultórica, reforzaba la dualidad de lo celestial y lo bestial, con ojos intensos y texturas metálicas que resaltan la teatralidad de cada look, haciendo que las modelos parecieran criaturas surgidas de un universo paralelo.

La influencia de Elsa Schiaparelli se percibía en los sacos de noche y los peplums que parecían alzar el vuelo, así como en la fusión surrealista entre mujer y animal. Roseberry confesó que la creación fue divertida, y ver la colección, igualmente fascinante.

Esta temporada es crucial para la alta costura, con nuevos talentos en casas clave y tras recortes y cambios, Daniel se ha convertido, curiosamente, en la éminence grise del oficio. Está aceptando el desafío y, con la mirada hacia arriba, marcando la dirección del futuro.

FOTOGRAFÍAS: cortesía de la marca

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