La evolución de las esponjas para aplicar el maquillaje

Constantemente se desarrollan herramientas que permiten que nuestro maquillaje se vea más liso y perfecto. Pero, ¿de dónde surgen? y ¿cuáles son las ventajas que nos ofrece cada una?

Las esponjas comenzaron a usarse en el ámbito del maquillaje en 1920, cuando Max Factor creó el Pan-Cake Make Up, que era una especie de crema en polvo. Para aplicar este maquillaje era necesario tener mucha paciencia, ya que la esponja -pequeña y redonda- que venía con él, no tenía  movilidad y a veces se quedaban marcas de la esponja en la piel. 

Durante varias décadas nada cambió, sin embargo, muchas personas cortaban éstas en forma triangular para que el maquillaje se pudiera aplicar de manera uniforme. De ahí surgieron las pequeñas esponjas blancas triangulares que hoy conocemos y de las cuales también sabemos que absorben una gran cantidad de producto, no son muy higiénicas y se rompen fácilmente.

En el 2000, las esponjas pasaron a segundo plano y se comenzaron a usar pinceles y brochas para todo, pero principalmente para aplicar el maquillaje ya que la cara es considerado como un “lienzo en blanco” y cubrirlo resulta más fácil y detallado con pinceles. Hoy en día se han renovado y las podemos encontrar en miles de formas y tamaños.

En 2002 surge la Beauty Blender, una herramienta que ha revolucionado el mundo de la belleza. Esta esponja es famosa porque es suave, no absorbe gran cantidad de producto, no contiene látex y logra un acabado natural y pulido, además de ser muy fácil de utilizar gracias a su diseño que alcanza hasta los ángulos más complicados de la cara. En el 2013 empieza el auge de este utensilio y al día de hoy sigue siendo adorada por muchas mujeres.

Ahora, la novedad que revolucionó el mundo del makeup durante el año pasado, es la SiliSponge, una pequeña «esponja» de silicón. Se ha convertido en un producto muy popular, porque reduce los residuos del producto al mínimo ya que no absorbe una sola gota de base de maquillaje, dejándolo todo disponible para el rostro.

La tecnología no descansa y menos cuando se trata de lograr un acabado perfecto y de larga duración. A raíz de etso surge Color Me Automatic Foundation Applicator que ahorra tiempo al momento de la aplicación ya que no son necesarios los retoques y se adapta a las distintas texturas de foundation. 

Entre tantas opciones, ¿cuál es tu favorita?

 

Fotografías: Pinterest