La guía para mezclar tus perfumes favoritos

Súmate a esta tendencia y descubre la fascinación detrás de las infinitas combinaciones que puedes lograr con aromas para reinventar tu propia esencia.

 

La historia de cada fragancia se cuenta a partir de ciertos caracteres predominantes que al sumarse con algunas notas secundarias, forman mezclas únicas. Por ello, todas pertenecen a una categoría de belleza que es como ninguna otra. Además de estar íntimamente ligados a la memoria, cada aroma tiene una interpretación diferente que depende de nuestra química corporal. Con esto podemos afirmar que el decir que esta es la parte más personal de tu rutina diaria, es algo subjetivo. Debido a esto, comprar un nuevo aroma para dar la bienvenida a cada temporada puede parecer más una tarea que divertida pero que puede ser sustituida por una técnica llamada layering.

 

 

La combinación de ellas es una forma fácil de obtener un efecto personalizado que será familiar pero nadie conocerá la mezcla exacta más que tú. La clave para dominar el arte del layering es saber qué notas funcionan juntas y cómo mejorarlas sutilmente. Sigue estas claves para conocer tu lado más creativo que te llevará a lograr combinaciones infinitas.

 

Encuentra las esencias que combinen mejor con otras.

Las materias primas más potentes como la vainilla, son las más difíciles de aplicar porque dominan al instante sobre otros aromas. Los toques florales como la rosa, te permitirán darle un twist romántico a cualquier fragancia. Intenta usar una icónica para crear aromas con mucho impacto.

 

Apuesta por mezclas simples.

Las fragancias de una sola nota o las fragancias más ligeras son más fáciles de combinar. Comienza aplicando capas de esencias que están en la misma familia de olores. Algunas de las categorías más conocidas son floral, frutal, cítrico, dulce y ahumado.

 

 

Empieza primero por los aromas predominantes

Cuando coloques tus fragancias en capas, los más pesados deben rociarse primero para que no dominen a sus homólogos más ligeros. Es posible que debas jugar con diferentes combinaciones para encontrar la que buscas. Si es necesario, empieza con los productos que usas al bañarte y ve aplicando poco a poco los que consideres afines.

Intenta hacer una transición de tu aroma de día a uno para usar en la noche.

Si comienzas el día con esencias florales como freesia o gardenia, mézclalas con notas cálidas como el ámbar y el almizcle para intensificar las fragancias diurnas y convertirlas e intensas.

 

 

Espera una hora para descubrir la combinación final

Nunca olvides que los aromas dependen mucho de tu piel. Lo más recomendable es dejarlo que actúe durante una hora o más para conocer el resultado. ¡El secreto está en probar!

 

Fotografías: Istock