Print Issue N.5 – Spring/Summer  2020

Algunas dudas frecuentes sobre los trastornos alimenticios

Lo que debes de saber sobre los trastornos alimenticios

rayita

Carla Díaz Katsicas

Aunque los estos se padecen individualmente y tienen causas psicológicas, sus orígenes son multicausales.

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Según la Secretaría de Salud, un trastorno hace referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que puede presentarse en diferentes entidades, con distintos niveles de severidad. Estos se presentan cuando una persona no recibe la ingesta calórica que su cuerpo requiere para funcionar de acuerdo con su edad, estatura o ritmo de vida. Todos los trastornos alimenticios son problemas emocionales serios que pueden llegar a tener consecuencias mortales.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha clasificado la anorexia y la bulimia como trastornos mentales y del comportamiento. Ambos fueron sido descritos como cuadros clínicos desde finales del siglo XIX y aparecen casos documentados desde el siglo XVII.

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¿Cuáles son las causas?

Pueden desarrollarse a través de la combinación de condiciones psicológicas, interpersonales y sociales. Algunos sentimientos inadecuados como la depresión soledad, ansiedad o el estrés, puedes ser factores contribuyentes. También son calificados como detonadores la idealización obsesiva por la delgadez y el “cuerpo perfecto”.

¿Cuáles son los trastornos alimenticios más comunes?

Anorexia

Según la NEDA (Asociación Nacional de Trastornos Alimenticios) este trastorno es de los más comunes y se se caracteriza principalmente por la auto-inanición, además de la pérdida excesiva de peso. Entre los síntomas principales están la preocupación constante por mantener un peso corporal bajo –generalmente 15% menos–, ansiedad hacia el aumento de peso o la obesidad, imagen corporal distorsionada y amenorrea o pérdida de menstruación.

Bulimia

La FEACAB (Federación Española de Asociaciones de Ayuda y Lucha contra la bulimia) la describe como la ingesta excesiva de alimentos que después se intentan compensar con conductas anómalas como vómitos, abuso de laxantes y diuréticos, además de dietas restrictivas intermitentes que acaban por convertirse en una costumbre.

Trastorno alimentario compulsivo

Habitualmente se come en exceso y después se presentan sentimientos como la culpa, el enojo o la o vergüenza por la conducta y por la cantidad de alimentos consumidos. Sin embargo, no se intenta compensar con ejercicio desmesurado o purgas.

Trastorno de rumiación

Es regurgitación repetida de los alimentos después de comer. Puede que esta no sea intencional. Este padecimiento puede derivar en desnutrición, si los alimentos se escupen.

¿Cómo atenderlos?

La Secretaría de Salud indica que la atención de los trastornos alimenticios no es fácil ni unívoca; debido a su complejidad, a la multitud de factores y a la dificultad de su abordaje, el manejo de los mismos es una tarea combinada que requiere la conformación de un equipo de profesionales de diversas disciplinas que trabajen conjuntamente. A su vez, es necesario rescatar la singularidad de cada caso y escuchar a cada paciente en su problemática específica.

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«Una misma persona puede presentar diversos comportamientos y en muchos casos es frecuente encontrar las conductas alternadamente por periodos de tiempo específicos».

— Secretaría de Salud

Mitos y realidades

Mito: Los trastornos alimenticios son un problema de los adolescentes.

Realidad: Estas afecciones afectan a hombres, mujeres, niños, adolescentes, personas de mediana edad y no discriminan en función del estado socioeconómico, el género, la edad o la raza.

Mito: Los trastornos alimenticios son dietas que salieron mal.

Realidad: Existe una gran diferencia entre una dieta y estas manifestaciones extremas. Aunque ambos implican un cierto enfoque en la comida, son independientes. Mientras que en una dieta se elige la restricción de ciertos alimentos, una persona con afecciones relacionadas con la alimentación, siente una intensa compulsión por restringir, comer en exceso o hacer ejercicio en exceso.

Mito: Las personas con trastornos alimenticios son extremadamente delgadas.

Realidad: No existe un tamaño estándar que los determine. Mientras que aquellos que luchan con la anorexia pueden tener bajo peso y ser notablemente delgadas, la gran mayoría de las personas con trastornos alimenticios tienen un peso normal o sobrepeso.

Mito: Los trastornos alimenticios tienen que ver con la comida y el peso.

Realidad: Si bien los que los padecen pueden centrarse desproporcionadamente en la comida y el peso, también lo hacen para distraerse de otros problemas psicológicos.

Mito: Las personas con trastornos alimenticios buscan atención.

Realidad: La mayoría hacen todo lo posible para ocultar su problema, engañando a quienes les rodean en un intento de evitar llamar la atención.

Mito: Es posible recuperarse al decidir mejorar.

Realidad: La recuperación es un proceso largo y difícil. La decisión de mejorar es crucial, pero es imposible para alguien con un trastorno alimenticios «simplemente salir de él» y volver a la alimentación tradicional. El apoyo psicológico y nutricional intensivo suele ser necesario una vez que se ha tomado la decisión.

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