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ONE TO WATCH: Ana Sofía Gatica

ONE TO WATCH: Ana Sofía Gatica

ONE TO WATCH: ANA SOFÍA GATICA

le soin noir

Tamara Lau Corona

Actriz mexicana, amante del teatro y completamente entregada a su oficio, Ana Sofía Gatica está construyendo una carrera donde cada proyecto representa una oportunidad para descubrir nuevas facetas de sí misma.

Entre escenarios y sets de filmación, Ana Sofía nos habla con honestidad sobre el camino que ha construido, la importancia de encontrar su propia voz y por qué entendió que el verdadero éxito no está en llegar, sino en disfrutar el proceso.

L’BEAUTÉ: Empezaste tu carrera sobre el escenario, donde no existen segundas tomas. ¿Qué fue lo que el teatro te enseñó sobre la disciplina de actuar?

ANA SOFÍA GATICA: Creo que lo que más he aprendido del teatro es a trabajar en equipo. Para mí es lo más importante porque el teatro no lo rige el dinero ni un equipo de producción gigante, sino la gente que quiere levantar una puesta en escena, sus ganas, su amor al arte y los ensayos imparables, incansables, larguísimos. Aprendí mucho eso: a trabajar en equipo y a entender que los roles existen por algo, pero que lo más bonito del teatro es no abordarlo desde una jerarquía de poder, sino desde el trabajo en conjunto.

Leyendo un poco sobre tu carrera, veo que la televisión llegó a ti en un momento inesperado. ¿Cómo recuerdas ese cambio del teatro a la pantalla?

Fue un cambio complicado para mí porque no fue una decisión personal. Llegó la pandemia y de alguna manera me obligó a pensar fuera del mundo tan cerrado que yo tenía sobre lo que significaba actuar. Yo veía mi carrera únicamente en el teatro. No estaba cerrada al audiovisual, pero todo mi camino estaba enfocado en el escenario.

Me costó trabajo adaptarme porque me di cuenta de que ser actriz no es suficiente y prepararse únicamente a nivel escénico tampoco. Cada medio tiene sus pros, sus contras, sus formas de contar historias y también su propia manera de actuar.

Fue un salto al vacío porque me quedé en Control Z y jamás imaginé que un proyecto tan grande sería mi primera experiencia audiovisual. Sentía mucha responsabilidad, pero también fue muy bonito porque estaba rodeada de amigos. Mi mejor amiga, Ana Valeria, estaba en el proyecto y me acompañó durante todo el proceso. Los directores también me cobijaron muchísimo y me enseñaron cómo funcionaba filmar, que era un idioma completamente nuevo para mí.

Cuando actúas, cada personaje implica ponerse en los zapatos de alguien más. ¿Qué has descubierto de ti misma a través de los personajes que has interpretado?

Siempre tengo un pedacito de esos personajes. Es muy curioso porque muchos actores y actrices lo decimos y parece un cliché, pero sí siento que los personajes llegan a ti en el momento en que necesitas encontrar una respuesta sobre ti misma.

A través de cada personaje me encuentro un poquito más y, al mismo tiempo, me doy la posibilidad de no ser yo. Mientras una parte del personaje refleja algo mío, actuar también me saca de ese discurso de ensimismarme y me obliga a mirar hacia afuera, a ver otras posibilidades.

Hay muchas realidades que yo nunca he vivido ni voy a vivir por el contexto en el que nací, pero sí puedo habitarlas desde la ficción. Eso me permite involucrarme con otros universos y no quedarme únicamente dentro de mi propia burbuja.

¿Hay algo que buscas en un personaje para decidir que esa es una historia que quieres contar?

Cuando leo un guión o un casting y me da terror, cuando pienso “no podría hacer esto” o “está muy difícil”, inmediatamente digo: quiero hacerlo. Ese suele ser mi motor. Si algo me repele porque siento que no soy capaz, entonces necesito acercarme a ese lugar que desconozco.

Muchas veces también tiene que ver con quién está haciendo el proyecto. Tengo un amigo, Alonso Íñiguez, que fue mi maestro de actuación y cuando dirigió su primera película me invitó a formar parte. Para mí también es una motivación enorme acompañar a personas que admiro. No todo tiene que pasar por preguntarme si eso me convierte en una mejor actriz; también disfruto muchísimo crear junto a mis amigos y amigas.

“Los personajes llegan a ti en el momento en que necesitas encontrar una respuesta sobre ti misma”

— Ana Sofía Gatica

En una industria donde todo parece suceder demasiado rápido, ¿cómo haces para mantener los pies en la tierra?

Creo que me ayuda entender que actuar es la forma en la que vivo, pero no estoy esperando que la actuación me lleve a esa idea del éxito que muchas veces se coloca en un lugar intocable.

Actuar es una parte muy importante de mi vida, pero no es toda mi vida. Me encanta mi día a día con mi familia, con mi perra, con mis hobbies. Saber que hago esto porque lo amo, pero que no solamente soy actriz, ha sido lo que más me ayuda a mantener los pies en la tierra.

Cuando entendí eso empecé a disfrutar mucho más mi vida y también mi profesión.

¿Hay algún reto profesional que al principio pensaste que no ibas a lograr y que hoy te hace sentir especialmente orgullosa?

Es una respuesta mucho más personal de lo que parecería porque gran parte de mi familia hizo su carrera en Televisa. Parte de mi propio viaje consistía en deslindarme de un camino que ya estaba marcado para encontrar el mío.

Fue un salto al vacío porque mi familia me decía: “¿Por qué no aprovechas ese camino que ya existe?”. Pero fui muy necia. Estudié teatro y decidí construir mi propia ruta. Tenía mucho miedo de no lograrlo.

Hoy me hace sentir muy orgullosa ver que esa decisión fue la correcta para mí. Ahora estoy grabando una novela, pero después de ocho años haciendo otras cosas. Creo que llegué a la televisión mexicana en el mejor momento porque ya tenía otras experiencias que me dieron identidad y seguridad como actriz.

Si pudieras describir el momento que estás viviendo hoy con una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?

Diría que estoy como un mar en calma.

Todas las cosas que antes me generaban ansiedad, miedo o descontrol, hoy siento que he aprendido a abordarlas desde la diversión, desde fluir, apoyarme en los demás y pasarla bien. Este año ha sido un recordatorio de lo bonito que es disfrutar el proceso y no convertir todo en un problema.

Ha sido un año muy demandante laboralmente y también muy cansado, pero me siento en un momento en el que voy surgiendo. Esta industria puede ser un monstruo que te devora si se lo permites. Haber entendido que hay cosas que simplemente no dependen de mí me ha dado mucha paz. Ya no intento figurar en lugares que me quitan más energía de la que me dan. Prefiero fluir, disfrutar lo que venga y compartir el camino con las personas que quiero.

Fotografías: Cesar Larenaudie. Maquillaje: Luis Gil. Pelo: Gaby Montes de Oca. Styling: JJ Rizo