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Let’s hit the slopes!

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Let’s hit the slopes

le soin noir

Por Stephanie Arouesty

Llegó esa época del año que muchos esperamos, skiing time! Desde hace varios años, religiosamente, voy una vez al año a esquiar con mi esposo, a veces con familia, con amigos… pero este año, hicimos algo diferente, llevar a nuestros hijos Gerardo (5 años) y Olivia (1 año y medio) y tengo que decir que aunque estuvo lleno de retos diferentes, ha sido uno de los viajes más increíbles que hemos tenido como familia de cuatro.

Día 1

Sonó el despertador a las 4:00 a.m. ya que el vuelo salía a Denver a las 8:00 a.m. Aunque estuvo rudo levantarnos a esa hora, llegamos a la 1:00 p.m. para empezar la travesía de la renta del coche y dirigirnos hacia uno de nuestros destinos favoritos para esquiar: Vail.

Después de haber manejado casi 2 horas, llegamos a los departamentos Sandstone Creek Club que fue en donde nos hospedamos en esta ocasión. Me encantó la localización que tienen, ya que estás a cinco minutos del pueblo y de la góndola, nuestro departamento tenía dos recámaras, cocina, cuarto de televisión, terraza y la deseada chimenea para disfrutar al final del día. Después de haber dejado nuestras maletas y haber ido al City Market por un súper básico, fuimos a cenar a un must: Swiss Chalet. Por supuesto que ordenamos el clásico fondue con pan y verduras, carnes frías acompañado de un vino de Napa Valley, a los niños les hicieron una pasta con pollo marinara. El chalet es perfecto para una cena deliciosa y lo mejor, child friendly.

Día 2

Nos levantamos temprano para ir a la renta de los esquís en Vail Sports – Arrabelle. Me encantó haberlos rentado ahí, ya que tenían el servicio de dejarlos over-night, sin tener que llevarlos a casa diario y está a un lado de las pistas, así que facilita enormemente el traslado.

Compramos el Epic Pass de cinco días, por lo que fuimos a activarlo. Éste te trae muchos beneficios como descuentos en lunch, alojamiento, clases, renta de equipo y traslados, además de incluir actividades extra y poder utilizar todos estos servicios no solo en Vail, también en resorts de Beaver Creek, Breckenridge, Keystone, Heavenly y Northstar. Este año, debido a la pandemia y a los cambios de planes momentáneos, incluye un seguro que si por cualquier cosa no puedes viajar en los días que tenías planeado, te reembolsan el 100%.

Como era el primer día, aprovechamos para subir la montaña y jugar un rato con los niños y comer lunch arriba. Nos turnamos mi esposo y yo esquiar unas horas. A las 3:00 p.m. tuvimos oportunidad de dar la vuelta en el pueblo de Lions Head Village, que es donde tomamos todos los días la góndola. Fuimos a conocer la Public Library; un plan súper recomendable si vas con niños, tienen un espacio increíble para que puedan leer cuentos.

Día 3

A mi hijo Geris, lo inscribimos en el ski school, para que recibiera su primera lección. Junto con otros cinco niños, tuvieron dos maestros de las 9:00 a.m. a las 3:00 p.m. me encantó que aparte de que los expertos tienen todo el know-how con los niños, hablaban español y a las 12:30 p.m. suben a un espacio solamente para ellos, hasta arriba de la montaña para comer lunch.

Aunque he esquiado muchas veces, tengo la costumbre de tomar una clase, siempre. Lo hago por varias razones: para retomar más rápido, para aprender nuevos tips y porque al final del día ha pasado más de un año que no me he subido a los esquís. Así que yo también fui a Ski School. Mr. May fue mi instructor, y junto con otras 3 personas tomé el full day de 9:00 a.m. a 3:30 p.m. A la 1:00 p.m. comimos lunch en el Lodge y por supuesto que tampoco pude resistirme a la pizza, pudimos visitar a Geris para ver cómo iba.

Una vez que bajamos la montaña, lo recogimos y nos fuimos al departamento a cambiar y arreglar para ir al pueblo de Vail. Iluminado con un espíritu de festividad —ya que casi era Navidad— paseamos y decidimos cenar en Vendettas. Me llamó la atención que todos los restaurantes tenían menú de niños y la verdad la mejor actitud hacia ellos. Saliendo, fuimos por postre a la fábrica de chocolate que nadie se puede perder.

Día 4

Nos recogieron de Nova Guides a las 8:30 a.m. en el departamento para ir a un tour de snowmobile. Después de haber viajado por 40 minutos, llegamos a un lugar mágico en donde estábamos rodeados solamente de montañas blancas. Existen dos tours, el de adultos que dura cuatro horas o si vas con niños —o quieres un paseo más corto— de dos horas, nos pusimos los cascos (a Oli le pareció lo peor del mundo) y los trajes especiales contra nieve y empezó una de las experiencias más impresionantes de mi vida. Sumergidos en un silencio absoluto, en fila india, comenzó el viaje guiado por un instructor, en medio de la naturaleza, en contacto solamente contigo. En un principio me dio miedo ya que creí que sería difícil manejar las motos, y más con niños adelante —ambos acabaron dormidos en el paseo—, pero realmente fue muy sencillo, parecido a los jet skis de agua.

Acabando el tour, nos regresaron al hotel y emprendimos camino a uno de los lugares —en mi opinión— más mágicos de Colorado: Breckenbridge. Este, es un antiguo pueblo minero localizado en medio de las Rocky Mountains y pertenece al Summit County S. Con las calles iluminadas por focos blancos, fuimos a unas de nuestras tiendas favoritas: Overland Sheepskin Co., una tienda de puro Leather goods, Olive Fusion, el paraíso de las especias, balsámicos y vinagretas —no puedes dejar de comprar las palomitas con aceite de trufa— y la juguetería Peak-A-Boo Toys. Aprovechamos para cenar en Swiss Haven y de postre no resistimos ir a las crepas de nutella de Crêpes à la Cart.

Día 5

Hitting the slopes! Aprovechamos todo el día para disfrutar de ese sentimiento de ponerte los esquís y bajar una y otra vez de la montaña. Geris volvió al ski school y lo pasaron al nivel 2, algo más que me gustó del ski school, es que diario les ponen una hoja a los niños, en donde evalúan su desempeño en diferentes áreas y te avisan si al siguiente día pasa al próximo nivel. Ellos también guardan los esquís de los niños, para que llegues directo ahí.

En la tarde fuimos a conocer Beaver Creek Resort, un lugar increíble con tiendas, restaurantes y una pista de hielo. Cenamos en Alpine and Antlers at Beaver Creek Lodge.

Día 6

Spa Day! Para tomar un merecido descanso, fui al Spa del hotel Sonnenalp. Quedé impresionada con las instalaciones del lugar: jacuzzis y alberca al aire libre y cerrado, un bar de oxígeno, una chimenea para poder disfrutar de un té, gimnasio… Y agendé un tratamiento facial personalizado —el cual me atrevería a decir que fue uno de los más espectaculares que he probado— con la terapeuta Debbie. Todos los productos que utilizan son de ingredientes naturales y libres de químicos, llegué con la piel muy deshidratada por el avión, el frío, el viaje en general y realmente salí con la piel totalmente renovada y luminosa. Una vez que acabó el facial, me quedé en la misma cabina para recibir un tratamiento corporal, especialmente diseñado para las personas que esquían varios días seguidos y tienen dolor o contracturas tanto en las piernas como en los brazos. Me ayudó muchísimo a salir renovada y lista para disfrutar al máximo el último día de ski.

Ese día tuve un girls day con mi Oli y fuimos a dar la vuelta a Vail Village, es increíble la fascinación que tienen los niños por la nieve, estuvimos en el pueblo en las tiendas: me enamoré de la boutique Due Luca Bruno y aprovechamos para comer un helado en Rocky Mountain Chocolate Factory.

En la tarde/noche nos alcanzaron Ger y Geris, después de haber esquiado todo el día y fuimos a cenar de despedida a uno de los mejores lugares de Vail: Elway’s. Un steakhouse espectacular, recomendación máxima: la alcachofa al grill.

Día 7

Salimos temprano de Vail, disfrutamos la carretera y la vista nevada, para llegar al aeropuerto de Denver, regresar el coche y emprender el viaje a México.

Skiing Look

Hot Spots

 

Nuevas aperturas: Margie’s Haas y Slope Room.

Los clásicos: Osaki ó Matsuhiza para sushi; Swiss Chalet para disfrutar un fondue; Bully Ranch con la mejor hamburguesa; Elway’s dentro del Hotel Lodge, Russell’s en Vail Village ó Flame dentro del Four Seasons para una buena carne; Mountain Standard para un menú internacional y el favorito de los mexicanos; y La Bottega con los mejores gnocchi.

Child friendly: Blue Moose y Pazzo’s para pizzas ó Moe’s Original BBQ para unas ribs.

Drinks: The Remedy Bar dentro del Four Seasons con un concepto diseñado en porciones y remedios; Frost, el bar del Hotel The Sebastian rodeado de una estética arquitectónica acogedora; 10th Mountain Whiskey & Spirits, una destilería de whiskey y vodka en Vail Village; y Vail Brewing Company con una gama de cerveza artesanal.

Aprés ski: Pepi’s y The Red Lion para un buen ambiente y el nuevo Bad Kitty Lounge.

Para el café: Treff Café o Gorsuch Ski Cafe.

Para un plan alternativo: Hacer un tour de snowmobiles para conocer el nacimiento de Vail como un resort de esquí después de la Segunda Guerra Mundial; patinar en hielo fuera de la residencia Solaris ó del Hotel Arrabelle; para los amantes del hike y tubing en Adventure Ridge con las mejores vistas; snowshoeing y una caminata en la montaña; Bol, el boliche creado por un diseñador, con DJ en vivo y se recomienda reservar.

Tips: Epic Mix, una app para calcular el tiempo de espera en lifts y poder elegir la mejor ruta.

Fotografía y video: Stephanie Arouesty.