Philippine Leroy-Beaulieu Bares it All

Philippine Leroy-Beaulieu Bares it All

fotografía TYLER PATRICK KENNY producción STEPHANIE AROUESTY coordinación SOFÍA ZUCKERMANN & ALEXIS TAME dirección de arte PAULA PRIETO entrevista NATALIE ROTERMAN styling CLÉMENT LOMELLINI maquillaje FRED MARIN para CALL MY AGENT pelo KAZUE para CALLISTE AGENCY uñas NAFISSA DJABI asistente de foto LISA TORIO asistente de producción PAULINA TORRE assistente de estilismo ALICE GIBERT locación JK PLACE, PARIS
Para Philippine Leroy-Beaulieu existen dos momentos que disfruta inmensamente con su personaje Sylvie, de “Emily in Paris”: interpretarla y dejarla en el set. La actriz italo francesa asegura que no solo son completamente distintas, sino que “es pesado cargarla”.
Leroy-Beaulieu nació y creció en Roma hasta los 11 años, cuando se mudaron a París. Sus padres, el actor Philippe Leroy y la modelo Françoise Laurent, quien trabajó en la casa francesa Dior como diseñadora durante 20 años, fueron una muestra clara de que el trabajo creativo era parte de su ADN. Así lo hizo la actriz, y hoy, Philippine continúa evolucionando junto con su carrera, con la oportunidad de trabajar en un show de Darren Star (creador de Beverly Hills 90210 y Sex and the City, entre otros) y desafiar todos los estereotipos de la edad; algo en lo que nunca pensaba hasta hoy, que se lo preguntan tan seguido.

“Todas estas mujeres tienen mucha libertad, pero también un gran vacío que están buscando llenar sin éxito”, asegura la actriz. Es cuestión de hablar tres minutos con ella para saber que esto está lejos de ser su caso. Leroy-Beaulieu: ligera, clara y contundente con lo que quiere y piensa; una mujer cómoda en su piel, esa es Philippine.



L´BEAUTÉ ¿Siempre quisiste ser actriz?
PHILIPPINE LEROY-BEAULIEU No. Empecé queriendo ser bailarina cuando era una niña muy, muy pequeña, porque tomaba clases de ballet y me encantaba, y recuerdo haber visto a una bailarina italiana en la televisión cuando tenía seis años, y dije: a eso me quiero dedicar.
Te mudaste a París a los 11 años. ¿Qué parte de ti siempre será italiana?
No estoy segura, porque cuando llegas a París, no sabes qué es exactamente lo que te hace diferente de los demás, pero la cultura italiana está en mí, en mi sangre, pero sin duda tengo una mezcla italiana y francesa; muevo mucho las manos, y probablemente tengo más sentido del humor que los franceses. También creo que soy más ligera ante la vida, los italianos disfrutan más lo que tienen y los franceses se preocupan mucho y pueden ser muy gruñones. A veces me cacho siendo así y me digo: “no, no, no, vuelve a tu lado italiano”. Supongo que se trata de amar la vida.

Tus padres eran muy artísticos, ¿crees que siempre tuviste eso en tu ADN?
Sí, definitivamente. Nunca me imaginé en un trabajo que no requiriera de mi imaginación, mi pensamiento libre y la posibilidad de tener una visión. Realmente nunca me vi siendo empleada de nadie. Se trata de esa libertad de pensamiento que tienes cuando eres artista; te permite mucho, y nunca pensé en hacer otra cosa. Mi imaginación vuela y siempre estoy observando a la gente; pienso en quiénes son y cómo es su vida. Desde muy pequeña, recuerdo estar almorzando con mis padres y sus amigos y estar escuchando a las personas en las mesas de al lado, imaginando cómo es su vida, su casa, pensando, “ok, deben vivir en un lugar así, deben tener esto y aquello, y deben tener este tipo de historia”. Es algo que aún hoy me encanta hacer. Me encanta mirar a la gente y pensar en la riqueza de la humanidad. Y como actriz es fantástico divertirte con eso.
¿Cómo surgió tu papel como Sylvie en Emily in Paris? ¿Cuál fue el primer acercamiento?
La directora de casting me dio algunas escenas para leer como actriz para el casting del show. Algo bastante estándar. Y obviamente sabía quién era Darren Star, pero nunca pensé en trabajar en un show de Darren Star. Nunca pensé que sucedería. Es el tipo de cosas con las que no sueñas si te parecen demasiado lejanas. Y también, debo admitir, no vi Sex and the City hasta como 2010, y por supuesto, me encantó. Lo gracioso fue que, cuando leí las líneas o escenas que me dieron, sentí que la conocía, conocía a ese personaje. Fue muy interesante. Se suponía que ella era mucho más joven que yo, como de 40 o 35 años, pero por alguna razón la directora de casting quería que yo leyera para ese papel, y sentí que me reconocía en ella, así que lo hicimos. Luego esperé como dos meses antes de tener noticias, y pensé que no iba a funcionar, porque ellas habían imaginado un personaje distinto, con otra edad. Siempre lo olvido: lees, haces reuniones con gente, lees, y luego es mejor olvidarte de lo que acabas de hacer, porque si no sufres demasiado; es complicado. Así que lo había olvidado, y luego me llamaron para hacer una prueba final con Darren, y así fue como sucedió de una manera muy, muy normal.
¿Y qué tan parecida eres a Sylvie y qué dirías que ella te ha enseñado sobre ti misma?
No me parezco a ella en lo absoluto. Ella está mucho más herida y asustada de la vida o de perder su posición, porque es una de esas mujeres que conocí mucho cuando era más joven, que han luchado tanto por sus trabajos y por llegar al lugar en el que están, que tienen miedo de que una persona más joven venga y se lo quite. Así que tiene ese tipo de energía. Es mucho más ansiosa que yo, mucho más snob que yo, y puede ser muy directa y desagradable, y yo siempre intento ser amable. Así que no, no creo que tengamos mucho en común, y esa es la belleza; es divertido interpretarla, porque no soy yo en absoluto.
Por otro lado, ella es una luchona, lo cual es bueno, y me enseñó que yo también podía luchar y que también soy buena luchando. También me mostró que soy valiente; no pensaba que lo fuera tanto, y me hizo darme cuenta de que sí lo soy. Es una persona muy interesante con quien trabajar, pero también soy muy feliz cuando me desprendo de ella, porque también es muy pesada de cargar.
Has dicho que en este show, las personas, especialmente las mujeres, encuentran mucha libertad, tienen muchos amantes y pueden hacer de todo, pero acaban en una especie de soledad profunda. ¿Podrías elaborar?
Sí, creo que la visión de Darren es una visión masculina, así que obviamente los impulsos sexuales son más los de un hombre que los de una mujer. Podemos ver eso claramente en la serie, y también hay mucha verdad en el hecho de que alguien que no está realizado —lo cual es muy interesante de interpretar— está persiguiendo algo, y puede ser el éxito, pero también están persiguiendo satisfacción, y puedes ver que hay un vacío que necesitan llenar. Tanto Emily como Sylvie no tienen hijos, ambas tienen familias de las que no sabemos mucho, excepto la madre de Sylvie, pero obviamente tienen problemas familiares con los que también intentan lidiar. Es muy, muy contemporáneo. Creo que cuando veamos este show en unos años, vamos a darnos cuenta de que fue un muy buen retrato del período que estamos viviendo como sociedad, aunque parezca solo entretenimiento, pero dice mucho sobre lo que nuestra sociedad está navegando.


¿Qué significa para ti la edad y envejecer?
La edad es algo en lo que nunca pensé hasta que hice Emily in Paris, y ahora todo el mundo me pregunta al respecto. Nunca pensé en ello, y también estoy un poco cansada de hablar del tema, porque mi manera de manejarlo es simplemente abrazar lo que venga. La vida es transformación, siempre estamos transformándonos, cambiando todos los días, y no tiene nada que ver con la edad, tiene que ver con experiencias que a veces ocurren cuando tenemos 30, o 20, o 70. Soy una persona muy curiosa, así que siempre estoy buscando salir de mi zona de confort y probar cosas diferentes, lo cual requiere coraje, pero es divertido. ¿Qué es lo peor que puede pasar? O fracasas o no ocurre nada realmente. Siempre le digo a los demás que prueben cosas que no esperarían hacer y que nunca piensen que le deben su existencia a los demás; es algo en lo que caemos. Nos esclavizamos ante la realidad de los demás, o la manera en que nos miran, y eso nos impide prosperar, y también ser quienes queremos ser: ¡nosotros mismos!
Siempre siento que muchas de las frustraciones, envidia y todos esos sentimientos oscuros que podemos tener los unos hacia los otros, vienen del hecho de que no nos permitimos tener las experiencias que queremos tener. Creo que cualquier cosa puede pasar, y eso es muy interesante, así que la edad es solo un número. No me importa, realmente no. Siempre he sido así, siempre he estado en una búsqueda conmigo misma y con la vida, intentando tener todas estas experiencias fuera de mi zona de confort, y permitiendo que la vida me sacuda, a veces de maneras muy duras, pero eso ha sacado todo mi coraje, fuerza, determinación y toda mi terquedad. Mi plan es seguir experimentando la vida y no tener nunca una opinión fija sobre las grandes verdades; la vida, la muerte, el amor, esas obviamente no se mueven, pero todo lo demás sí. Incluso los problemas, a veces si los miras de otra manera, se vuelve divertido solucionarlos.



Tengo que preguntar: ¿cuál es tu mejor truco de belleza?
Mi mejor truco de belleza es dormir mucho. Soy fanática del sueño. Soy de irme a dormir a las 9 de la noche. Es lo más antiinflamatorio para el cuerpo y te mantiene alejada de enfermedades. La gente no duerme lo suficiente hoy en día, porque estamos todos en nuestros computadores, nuestras pantallas, etc… y lo entiendo, es divertido, pero no es bueno. ¡Duerman!


¿Cuál es tu animal espiritual?
Mi animal espiritual es lo que llaman en Sudamérica el Yanapuma. Es un felino grande, como un puma, pero negro. Me llegó en un sueño, así que estaba claro que era él.