Salud mental: ¿cómo aprender a decir ‘no’?

Salud mental: ¿cómo aprender a decir ‘no’?

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Macarena Silveti

Aunque estamos acostumbrados a complacer a los demás, hacerlo puede ser perjudicial y no asertivo. Aprender a poner límites es esencial para construir nuestro propio espacio personal o emocional. Descubre por qué.

A muchos de nosotros nos cuesta decir que ‘no’ cuando nos encargan tareas adicionales, especialmente si este requerimiento viene de parte de nuestros amigos, familia o si se relaciona con temas de trabajo. Esto es porque a la mayoría de las personas nos gusta complacer a los demás y sentirnos capaces de hacer más. Sin embargo, si llegamos a tener demasiadas exigencias y no tenemos tiempo o capacidad, sí o sí debemos decir ‘no’. Al hacerlo, es importante no sentirnos culpables, al contrario. Al hacerlo, damos pie a que otra persona le dedique el tiempo y la atención adecuada a dicha tarea que se nos complica realizar. La asertividad puede utilizarse de diversas maneras para decir ‘no’ con confianza y de forma razonable.

Aunque los límites personales pueden ser difíciles de establecer o comunicar, son esenciales para nuestra salud, bienestar e incluso incrementan la seguridad en nosotros. Los límites dan una sensación de control sobre el propio espacio físico, el cuerpo y los sentimientos. Por ello, es sumamente importante saber y aprender cuándo establecerlos. Si no estás seguro de cómo crear límites o mantener los existentes, los siguientes puntos te ayudarán a hacerlo de la mejor manera posible.

Empieza poco a poco.

Cuando no se tienen límites establecidos, la perspectiva de introducir más puede parecer abrumadora así que la clave está en irlos aumentando poco a poco. De este modo, se podrá llevar las cosas a un ritmo más cómodo y tendrás tiempo para reflexionar sobre si vas en la dirección correcta o si necesitas hacer algunos ajustes.

Establécelos con antelación.

A veces puede ser muy difícil empezar a poner límites, sobre todo en relaciones preexistentes, así que es mejor comenzar a marcarlos desde el principio. Al poner los límites y las expectativas sobre la mesa desde un inicio, todos sabrán qué es lo que realmente necesitas y de esta forma, los sentimientos de dolor, confusión o frustración pueden disminuir.

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Sé coherente.

Dejar que otras personas no respeten tus necesidades, puede llevar a la confusión y fomentar nuevas expectativas o exigencias. Por lo tanto, debemos de intentar mantener la coherencia y la estabilidad. Esto ayuda a reforzar los umbrales o creencias originales y asegura que esas líneas permanezcan claramente establecidas.

Un poco más no está de más.

En algunos aspectos de nuestra vida ya existen límites, como en el lugar de trabajo, pero debemos considerar que son los mínimos. Es probable que tus compañeros tengan los propios y está bien que nosotros también añadamos algunos nuevos. Hacerlo puede mejorar nuestro rendimiento, además de mejorar la relación que tenemos con los demás.

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Comunícalos de forma adecuada.

La comunicación es fundamental en el mundo de los límites, sobre todo si alguien se salta constantemente los suyos. Si bien es posible que tengamos que plantear nuestras preocupaciones, estas discusiones no tienen por qué ser de confrontación. 

Reconoce los límites de los demás.

Además de establecer los tuyos, es importante aprender que los otros tienen los propios, aunque sean diferentes a los nuestros. Entonces, ¿cómo se puede determinar cuáles son? No hay una ciencia mágica así que si no estamos seguros lo mejor es simplemente preguntar.

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Fotografías: Pinterest