Live Aqua San Miguel de Allende, una experiencia holística e inesperada

Live Aqua San Miguel de Allende, una experiencia holística e inesperada

le soin noir

Inés Abouchard

Recientemente conocí el hotel Live Aqua San Miguel de Allende, y la experiencia, además de sorpresiva, considero, fue fuera de serie en más de un sentido.

Llegué un viernes por la tarde a lo que asemeja el casco antiguo de una ex hacienda; dicha edificación ubicada en el número 85 de la calle Calzada de la Presa alberga uno de los hoteles más lujosos de la ciudad de San Miguel de Allende. A la entrada, la majestuosa escultura Cabeza Vainilla del artista michoacano Javier Marín da la bienvenida a un recinto que promete días de descanso, acompañados de experiencias culinarias únicas en espacios cuidadosamente diseñados para propiciar un fin de semana de pausa y desconexión absoluta.

Después de probar la cocina del chef Eduardo Palazuelos en el restaurante Zibu Allende, ubicado en el patio central, puedo decir que sin lugar a duda, la sopa de pepino y jícama al eneldo y el agua de limón infusionada con extracto de lavanda fueron las estrellas de la degustación.

Más tarde pasé a la alberca del hotel ubicada en la parte trasera, que colinda con la Presa del Obraje. Un espacio ideal para leer sobre las hamacas flotantes al borde del asoleadero.

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Por la noche, nuevamente probé distintos platillos de la exquisita cocina del sureste asiático en el restaurante Spice Market. ¿Mi favorito? La Coliflor Karaage.

Después de una noche de descanso profundo, la mañana siguiente nos dimos cita en la terraza Mario Canario, a un costado del área de la alberca, donde después de un desayuno protagonizado —en mi opinión— por las deliciosas quesadillas de comal, pasé al área de Feel Urban Spa by Live Aqua SMA. Y fue precisamente ahí donde comenzó la verdadera aventura y el motivo principal de este viaje.

Durante una hora disfruté de las instalaciones del spa; en él un circuito hídrico, una alberca lúdica y camastros calefactados aguardaban. Una vez que estaba lista y relajada, me dirigí al área de tratamientos, donde manos expertas dedicaron sus esfuerzos a descontracturar mi espalda y cuello a través de un masaje de tejido profundo con productos de la firma desmocosmética Natura Bissé.

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La increíble experiencia no terminó ahí, sino que a penas comenzaba lo realmente alucinante: El Temazcal, o casa donde se suda, en náhuatl.

El Temazcal

Para dar inicio, el médico y chamán Rafael Estrada Rodríguez, explicó la función e importancia de realizar un Temazcal, lo que podía esperar de él, y por qué era una de las prácticas ancestrales más sagradas.

Julieta, un águila dio la bienvenida al grupo al entregarnos un mensaje individual a cada participante, y fue así que dio inicio la ceremonia.

Guiada por un chamán, esta tradición tuvo sus inicios en Mesoamérica, y se lleva a cabo dentro de una estructura hecha a base de ladrillos en forma semiesférica con una pequeña entrada. Ahí dentro, al centro, se colocan piedras volcánicas llamadas “Abuelitas”, gracias al milenario conocimiento que se les adjudica, y mismas que se calientan al grado de convertirse en brasas al rojo vivo. Estas piedras expiden vapor al ser constantemente humedecidas, y su función es liberar al cuerpo de toxinas, no sólo físicas, sino emocionales. La recomendación es hacer una serie repetida de cuatro puertas, (se llama así a la continua adición de piedras ardientes al centro del Temazcal). Con cada puerta el calor incrementa, y con él la sensibilidad física y emocional de los participantes, liberando así al cuerpo y a la mente a través del ritual.

Esta experiencia no solamente me resultó desintoxicante, sino liberadora en más de un aspecto. Como si un gran peso de encima hubiera sido levantado de mis hombros y de mi mente en sentido figurativo. Exhausta pero feliz, regresé a mi habitación donde un baño de tina me resultó inminente.

Para finalizar el día, en el restaurante Patio del Árbol, el chef ejecutivo Ernesto Narváez ofreció una cena de cuatro tiempos acompañada de un maridaje a cargo de etiquetas de la vinícola Casa Madero. El imperdible de esa noche, —y para cerrar con broche de oro— el postre de chocolate amargo con mandarina.

Después de tal vivencia en el espectacular hotel Live Aqua San Miguel de Allende, no puedo decir más que, ¡muero por volver!

 

Live Aqua San Miguel de Allende

D. Calzada de la Presa No. 85, San Miguel de Allende

T. 4151502300

 

Fotografías: cortesía del hotel.

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